lunes, 27 de junio de 2016

A CORAZÓN ABIERTO. PACO UREÑA EN LA TERTULIA DE JORDÁN

Paco Ureña, para muchos aficionados el triunfador de San Isidro por su estilo de torear muy centrado con el toro, habla pausado, convencido de lo que dice, reflexivo. Su cabeza parece guardar más impresiones de las que sólo deja salir una pequeña parte. A pesar de ello, lo que dice rezuma sinceridad tanto en el plano personal como profesional. Como en su toreo, no se esconde y charla a corazón abierto pero sin desgarro, con pausa, con mesura, se diría que, incluso, con compás.
Paco Ureña en la Tertulia de Jordán, 
acompañado de su jefa de prensa Eva Peña

Su discurso es aparentemente sencillo: “Asumo riesgos al torear porque sólo me interesa torear así”. No alardea de pureza, ni de verdad, en realidad no alardea de nada. Si es cierto que se torea como se es, Paco Ureña es serio, incluso severo, aparenta estar convencido tanto de lo que dice cómo de  lo que hace y no parece querer convencer a nadie. No define una tauromaquia, ni pretende ser heredero de nadie y ni tan siquiera innovador. Se conforma con ser como es.
Ureña con Ojibello-40 de El Torero,
 el 11 de mayo de 2016 en Las Ventas

Es un caso de vocación precoz. Sin antecedentes taurinos familiares en un pueblo de Murcia, lejos del circuito taurino y de las ganaderías de bravo. Desde los diez años quiso ser torero y a los quince se fue a Medina Sidonia donde estaba afincado un amigo torero de nombre El Hilla, quien le ofreció cobijo en un pueblo de ambiente taurino, donde pastan numerosas ganaderías y donde empezó a introducirse en el mundillo.
Toros en Los Alburejos, en Medina Sidonia 

Relata su historia personal con orgullo, consciente de su dificultad, pero sin asomo de resentimiento. Hijo de agricultores, relata como gracias a un amigo que le cede unas tierras y a su padre que las cultiva, con brócoli, matiza, ha podido mantener unos ingresos para vivir con dignidad.
Paco Ureña en Lorca, su ciudad natal

Tuvo cierto ambiente de novillero, recorrió la geografía de las novilladas duras del Valle del Tiétar y llegó a triunfar en el certamen de novilladas de Madrid “Camino a Las Ventas” en el año 2005, que le ayudó a tomar la alternativa al año siguiente, para posteriormente casi desaparecer en unas temporadas de corridas escasas.
Paco Ureña, reflexivo

Los años de poco torear son años duros, de introspección, donde hay que tener las ideas claras, la confianza alta y el temple de carácter necesario para aguantar, confiando en obtener un reconocimiento que no aparece. Tiene un sentido ascético de su profesión y dice que su referente es José Tomás, con quién, por lo demás y visto desde el tendido, no parece compartir las formas de torear, aunque si una manera de entender su profesión basada en el compromiso ascético con su profesión y la lidia del toro.
Paco Ureña en la Tertulia de Jordán

Habla poco de esa travesía del desierto, de la que sólo relata que estuvo acompañado de su mujer, de quien se acaba de separar, y que salió gracias al apoderamiento de la Casa Chopera que le permitió empezar a torear en Madrid en el verano de 2013, y de donde ha salido como el torero más destacado de este San Isidro, aun sin llegar a triunfar, como así lo ha reconocido, entre otros, el Premio especial de Onda Cero Radio.
Paco Ureña con Costurero-33 de José Escolar
Premio al toro más bravo de Pamplona 2015

Altibajos sentimentales y de ánimo parecen acompañarle tanto como su decisión inquebrantable de ser torero. Las reacciones tras la faena a Agitador de Fuente Ymbro, que toreó el pasado año en Las Ventas, le produjeron un quebranto que superó tras salir por la puerta grande de Pamplona en la dura corrida de José Escolar, donde sorteó el toro premiado como más bravo de la feria.
Firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán

Afirma que entrena poco, pues arriesga mucho también toreando en el campo, y prefiere torear de salón que depura el estilo. La espada es un punto débil que espera corregir.
Adolfo en Alicante y Soria, Fuente Ymbro en Pamplona, Victorino en Bilbao, son algunos de los carteles que le esperan esta temporada, que encara con optimismo, serenidad y confianza en el futuro, adonde parece dirigirse sin prisa, con paso firme y sin techo aparente, consciente de ser una esperanza para muchos aficionados gracias a su toreo de mucho compromiso y gran pureza.

Fotografías de Paco Ureña en la Tertulia de Jordán y en Las Ventas de Andrew Moore


miércoles, 22 de junio de 2016

SENTIR QUE TE SIENTEN. LOS DE JOSÉ Y JUAN EN CARREROS

Juan Carreros fue uno de los primeros y grandes ganaderos de Salamanca en la segunda mitad del siglo XIX. Su biznieto Juan Carlos Martín Aparicio ha recogido el legado familiar y mantiene en la finca Carreros de Fuente Robles, una ganadería de bravo, ahora de origen Marqués de Domecq.
Juan Manuel Sánchez "Carreros"
tomada de Carreros

Apasionado de la ganadería salmantina escribió, hace más de 20 años, Salamanca tierra de toros, donde recoge, desde dentro, la historia del llamado campo charro y su aportación a la fiesta de los toros. Este libro actualmente descatalogado de Espasa, ha sido reeditado por “Los de José y Juan” en reconocimiento a su interés en la actualidad de la tauromaquia, que debe recordar sus orígenes para enfrentarse al futuro.
La 1ª edición de Salamanca Tierra de toros
 
Presentación de la 2ª edición realizada por
"Los de José y Juan"
 
Juan Carlos Martín Aparicio me entrega
un ejemplar de la 2ª edición
 
Pérez Tabernero, Sánchez Cobaleda, Fraile, Atanasio Fernández, Galache, Coquilla y toreros desde Pepe Amorós a Julio Robles, son algunos de los numerosos personajes salmantinos, de hecho o de adopción, que desfilan por sus páginas entre recuerdos personales, anécdotas y semblanzas.
Vacas en la finca Carreros
 
Paseando entre la manada de vacas y sus rastras
 
La presentación del libro se realizó en la finca llena de recuerdos del que no es el menor la cabeza del toro Yegüero de la ganadería de Carreros, que mató José Gómez “Gallito” en Salamanca el 13 de septiembre de 1913. De interés añadido dados los visitantes.

Cabeza del toro Yegüero
en el salón-museo de la casa de Carreros
Fotografía de Juan Salazar 
 
El Viti, epiloguista del libro, honró con su presencia la presentación y dejó muestras de su afición y comprensión de la fiesta de la que habló como un aficionado, afirmando que el público de Madrid, por cuya Puerta Grande salió 14 veces, es exigente y a veces y con justicia es intransigente, puesto que no sólo es el que paga, que ya es razón suficiente, sino que entiende y aprecia la fiesta. Piensa que lo importante, más incluso que las formas, es el espíritu del torero, que eso es lo que el público nota y que a veces, cuando el torero está falto de entrega, el público lo nota y se lo recrimina, porque el espíritu del torero se trasluce en su actuación, es el carácter que expresa el torero lo que llega al público, afirmó.
El ganadero Juan Carlos Martín Aparicio y sus hijos,
Gonzalo Santonja prologuista de la 2ª edición y
Rafael Cabrera, aplauden la intervención de El Viti
en la presentación del libro
 
Siempre hay que estar pendiente del público y respetarlo, pues es quien acepta o rechaza la actuación, comentó. François Zumbiehl, recordó la bella expresión que utilizó El Viti en la entrevista para su libro El torero y su sombra Lo mejor para él como torero era: “Sentir que te sienten”.
El Viti charlando con miembros de
"Los de José y Juan"
 
Matizó con su hablar pausado y hasta solemne, pero sin afectación, algunas cuestiones sobre la técnica, cuando dijo que el uso del pico es un recurso técnico y como tal necesario y aceptable, pero que si lo prodigas en exceso deja de ser un recurso para ser un abuso.
El Viti con Dávila Miura,
Juan Carlos Martín Aparicio y Pepe Moral
 
De la reciente feria de San Isidro, le gustó mucho Paco Ureña, del que afirmó que fue extraordinario: “Te acuerdas de él” dijo remachando el elogio.
Azulejo en la plaza de tientas de la ganadería
 
Vaca embistiendo al caballo de tentar
 
La jornada terminó en la plaza de tientas edificada en el mismo espacio que ocupó la primitiva de 1880, que fue escenario de la tienta de seis vacas por Eduardo Dávila Miura, quien recordó la antigua relación entre los Miura y los ganaderos de Salamanca, y los matadores Uceda Leal, Pepe Moral, el novillero Jorge Isiegas que hizo de tapia  y el hijo del ganadero, organizador del evento y miembro de “Los de José y Juan”.
Antes de la tienta, los participantes con El Viti
 
Dávila Miura, Foto de Juan Salazar
 
 
Eduardo Dávila Miura, Uceda Leal y
Juan Carlos Martín Aparicio hijo, tentando
 
 
Fotografías de Jesús Arrese, salvo indicación en contrario
 
 

jueves, 16 de junio de 2016

PASEOS POR EL MADRID TAURINO. CHAMBERÍ (II)

Domingo Ortega ejerció de puente entre dos épocas diferentes. La edad de plata en la que los grandes toreros de la época se encontraron con unos toros criados por ganaderos libres de la presión de una gran figura que les fuerce a achicar el toro; y la postguerra, donde la necesidad de dar espectáculos impone una menor edad y tamaño del animal.

Domingo Ortega, torero de dominio

El achique del ganado pasará de necesidad a costumbre y de costumbre a abuso. Ambas épocas las atravesará el diestro toledano apoyado en un mismo concepto: el dominio. El dominio del toro y la profundidad de las suertes son los conceptos sobre los que gira el arte de torear.
Domingo Ortega por Ignacio Zuloaga

Cerca del domicilio de Domingo Ortega, en la calle Eduardo Dato, a la que antiguos vecinos siguen refiriéndose con el castizo y bonito nombre de Paseo del Cisne, se estableció la sede de la Unión de Criadores de Toros de Lidia en un bello edificio de esquina. Esta sede  fue la continuadora de otra anterior que estuvo en la calle de la Santísima Trinidad, también del barrio, pues parece como si hubiera un gusto por la zona, seguramente debido a su buena ubicación y amplitud, pues no en vano Chamberí es uno de los barrios del ensanche madrileño, que da carácter y empaque a la ciudad.


Toros de lidia

Casi enfrente del edificio de la Unión, también en el Paseo del Cisne, está la iglesia de San Fermín de los Navarros, donde tienen la costumbre de juntarse a celebrar el comienzo de las fiestas de San Fermín, si bien para este recuerdo se conforman a celebrarlo, además de con los oficios religiosos propios del sitio, con pinchos de chistorra y vasos de vino, sin animarse, todavía, a soltar alguno toro para un encierro por las calles del barrio.
Chupinazo en Chamberí

El paseo del Cisne empieza en la plaza de Chamberí,  fea e incómoda plaza que no hace honor al barrio, pero en la que se encuentra la Junta Municipal de distrito de la que fuera concejal-presidente el propio Luis Mazzantini el gran torero del cambio de siglo XIX al XX que luego fue político.
El torero Luis Mazzantini, empresario y político

En el edificio de la derecha de la foto,
Santa Engracia esquina a la Plaza de Chamberí,
estaba el estudio del fotógrafo Alfonso

En la misma plaza de Chamberí se encontraba el estudio del fotógrafo Alfonso, como lo indicaba un gran rótulo colocado en la azotea del edificio modernista que lo albergaba. Alfonso es autor de algunas de las mejores instantáneas de la fiesta de los toros. Además intentó ser torero alentado por el mismo Gaona, pero tras su debut en un festival en Vista Alegre, se retiró de inmediato viendo que tenía mejores condiciones para la fotografía, que además tenía menos peligro aunque no estuviera exenta de él, pues Alfonso fue reportero en la guerra de África de 1921.
La mortal cogida de Granero 
captada por Alfonso Sánchez García




Marruecos, Monte Arruit, 1921




(Cont.)

miércoles, 8 de junio de 2016

LA LAGRIMA DE ANDRÉS

Después de años de venturas desventuras y aventuras de vuelta de un gran periplo por medio mundo recale en Las Ventas del Santo Espíritu, que así se llama la bonita Plaza de Toros de Madrid inaugurada en 1929 y catedral indiscutida del toreo, con la Plaza México y la Maestranza de Sevilla siguiendo sus pasos. Necesitaba un proceso de reespanolizacion acelerado y busque en el coso de la calle Alcalá mi doctorado. La alternativa me la dio en los altos del Tendido 7, por unos vituperado y por otros hosanado, un personaje alto y desgarbado de porte quijotesco y taurino hasta la médula y de ideas marcadamente libertarias, que se calificaba asimismo como intransigente. Una característica de este personaje barojiano revistero taurino y periodista forjador de utopías era ni más ni menos LA LÁGRIMA, que aparecía en sus ojos de arriero bien parecido cuando se producía el milagro del arte sublime, la conjunción estelar de la emoción suprema, de la síntesis de la belleza y de la fuerza animal con el arrojo y la maestría humana. El duende del mundo flamenco. El toreo es emoción como el amor y la amistad. 
En los altos del 7
Foto de Eduardo de la Cruz

Así acaeció el dos de junio de 1982, en uno de esos días africanos de los madriles, en un calor asfixiante unos toros sublimes se enfrentaron a tres toreros inspiradísimos y legionarios del riesgo y los reputados Victorinos entraron en el Parnaso del arte de Cuchares glosado por el Cossío y un diestro Ruiz Miguel se erigió en Maestro máximo de doblegar a las fieras. Allí vi por primera vez la lágrima, se le arrugada la cara y surgía esa bendita lágrima colofón de esa emoción humana que nos eleva en el rango de la creación. Andrés con su vozarrón encampanado ejercía de oficiante de emociones, que luego reapareció en más de treinta Ferias de San Isidro en el toro blanco de Antoñete, ese torero que en su veteranía alcanzó la gloria con su prodigiosa media distancia. Otras lágrimas memorables fueron las cuatro salidas consecutivas por la Puerta grande de un torerazo colombiano Cesar Rincón de nombre y su salida a hombros con José Ortega Cano gracias a soberbios quites en el medio del albero, hecho, ambos laureados, que no volvería a repetirse hasta 25 años después y no digamos la asombrosa faena de Joselito encerrado con seis morlacos en un hiperbólico dos de mayo o la aparición de un extraterreste, de otro mundo sin duda de otro espacio sideral en que reinará la estética, la gran belleza suprema, de José Tomás el místico de los ruedos, allí se desbordó el bueno de Andrés y sus lágrimas regaban los altos del siete y Claudio el de Getafe salido de La Verbena de la Paloma corroboraba la emoción con sus exclamaciones de asombro. 
Puesta de sol desde los altos del 7

La última lágrima de Andrés, que ahora se ha trasladado a las alturas de la Andanada del nueve, se ha producido por poderes y por transmisión de pensamiento un primero de junio de 2016 se me ha producido a mí en el trascurso de la increíble faena del diestro alicantino de prosapia taurina, de casta le viene al galgo, José Mari Manzanares, que embrujo a su precioso enemigo y lo meció con una muleta que sólo en el Olimpo podría manejar Zeus, con lentitud exasperante y entonces poderosa incontenible volvió a surgir la lágrima de Andrés y el toro soberano de Victoriano del Río murió recibiendo y la injustamente denostada fiesta nacional se puso en pie con un estentóreo VIVA ESPAÑA 

Gracias Andrés.


Publicado por Joaquín Antuña en Galicia Digital
Gracias Joaquín

lunes, 6 de junio de 2016

LA BELLEZA BRAVA. SAN ISIDRO 2016

La belleza basada en la emoción del dominio del torero frente a la agresividad del toro es la máxima aspiración de los aficionados a los toros. En el año en el que se cumplían 25 de la aparición luminosa de César Rincón en Las Ventas, la belleza apareció de la mano de Paco Ureña en su faena a Ojibello de El Torero. Fijar la posición en rectitud del toro, obligarle a desviar la embestida, rematar el muletazo detrás del torero y hacerlo con decisión y gusto, es lo que algunos vamos buscando en las muchas tardes que nos sentamos en los incómodos tendidos de las plazas de toros.
La belleza en la faena de Ureña a Ojibello-40 de El Torero
Camarín-37 de Baltasar Ibán, noble y bravo

La nobleza brava de Camarín, el Baltasar Ibán que lidió Alberto Aguilar, marcó el listón de la bravura en una feria en la que hemos disfrutado la nobleza codiciosa de Malagueño de Alcurrucén, a quien David Mora realizó una emocionante faena en su vuelta a Madrid tras su grave lesión, y la nobleza dócil de Dalia de Victoriano del Río que propició la mejor faena de José María Manzanares en Madrid.
David Mora despide a Malagueño-1 de Alcurrucén

José María Manzanares mata, en la suerte de recibir,
a Dalia-56 de Victoriano del Río
  
Una feria con muchos ingredientes, con la presentación de Roca Rey, quien parece llamado a ocupar un lugar de privilegio. Con la tauromaquia difusa de Alejandro Talavante capaz de mucho y de nada, que dio con la tecla de Tramposo de Nuñez del Cuvillo. Con López Simón que sigue en su pelea. Con la recuperación de las ganaderías llamadas duras, que han echado toros sueltos aunque no han conseguido brillar. Con los picadores, quienes no acaban de entender que su papel en la tauromaquia consiste en ser parte del espectáculo y la lidia, y para ello deben hacer bien la suerte y repetirla cuantas veces sea preciso para mostrar la bravura del toro, sin recargar en las varas y sin destrozar al toro con sus alevosos puyazos traseros. La aparición de la bravura asilvestrada de Saltillo, permitió vislumbrar como serían los toros de hace más años de los que muchos llevamos asistiendo a la plaza. El homenaje a Victorino Martín fue la reafirmación de la importancia de la casta brava, en la persona que lo ha representado desde la segunda mitad del siglo XX.
Victorino Martín Andrés recibe el brindis de El Cid
y el homenaje de la afición en Madrid,
en el 50 aniversario de la creación de su ganadería

El público disfruta con la noble docilidad de los toros y las figuras de proyección mediática y los aficionados pedimos bravura encastada y toreros que la dominen. La tensión entre estas dos maneras de entender la tauromaquia, puede ayudar a dinamizar la fiesta de los toros y que encuentre la aceptación social que merece o puede disolverse en un espectáculo vacuo, estigmatizado como perteneciente al pasado y rechazado por los jóvenes, o peor aún, anclarlo en un bando de la política enfrentado, por lo tanto, a otros y sometido a los vaivenes partidistas o ideológicos, como parece que les gustaría a algunos que, henchidos de patriotismo ful, no paran de gritar vivas a España en la plaza, como si eso resolviera algún problema de España o de la tauromaquia.
Escribano-33, el impresionante Miura de la última corrida de la feria

Fotografías de Andrew Moore


miércoles, 1 de junio de 2016

ESTAMPAS DE LA LIDIA. LA CORRIDA DE SALTILLO

Una corrida del siglo XIX, apta para ser dibujada por Daniel Perea y contada por Sánchez de Neira o F. Bleu o Peña y Goñi o cualquiera de los apóstoles del integrismo en la Revista La Lidia que se editó entre 1882 y 1900. Nada que ver con la brava y encastada corrida del pasado mes de septiembre en Madrid.
 
 Toros duros de Saltillo con antigüedad de 1845
 
Una corrida con toros de embestida imprevisible, cara alta, duros de pezuña, incansables y aviesas intenciones. El tercero se fue al corral después de los tres avisos y dos estocadas hasta la bola, con la cara bien alta, la boca cerrada y espantando a los mansos.
 
Luvino-43 con la espada hasta la bola, acomete a José Venegas
 
 
El cuarto, condenado a banderillas negras en lo que pareció un exceso de celo del presidente, puesto que el toro había sido sangrado en varias entradas al caballo, aunque no se quedara fijo en ninguna, no dejó de mirar al torero, el quinto repetía embestidas por su pitón derecho aún con la cara siempre alta y sin humillar.
 
 Banderillas negras para Cazarrata-45
 
Los dos primeros, de discutible trapío para Madrid, fueron sencillamente imposibles, pues después de huir de los caballos no embestían a la muleta. Rafael Cabrera contó hasta dieciséis desarmes  de matadores y peones sólo entre los toros segundo a quinto.
 
Discutible trapío e indiscutible seriedad
 


Una corrida que recordaba vivamente las viejas películas de los años 10 y 20 del siglo pasado. Películas que los matadores de ayer no parecen haber visto, y desconocen la técnica de toreo por la cara, pases de castigo, desplantes y adornos.
 
Sánchez Vara
 
No saben que con la bravura silvestre como la de los toros de Saltillo de ayer, que quizá no se diferenciaran mucho de los que fueron lidiados en Madrid el 14 de julio de 1845 cuando el hierro tomó la antigüedad, hay que agotar al que sale bravo y castigar al manso, que no hay que dar cuartel al toro, que como decía Joselito “El Gallo”: “a los toros hay que darles leña desde que salen de los chiqueros”.
 
Alberto Aguilar
 
José Venegas
 
Se perdieron en intentar componer series de derechazos como Aguilar o en remedar pases del desprecio como Venegas o en defenderse de las acometidas al bulto como Sánchez Vara. Todos ellos fueron despedidos con palmas que hacían más referencia al mal trago que habían pasado que a su capacidad.
César del Puerto recibiendo a Jabalinoso-67
 
Claro que, ya que no a cargo de los matadores, hubo escenas que mostraron como se puede alcanzar lucimiento con esos toros. Así César del Puerto, de la cuadrilla de Alberto Aguilar paró con gran autoridad al quinto toro y David Adalid puso cuatro grandes pares de banderillas de mucha exposición a los toros tercero y sexto de José Venegas, el segundo de ellos absolutamente extraordinario. 
 


David Adalid pareando con exposición en sus dos toros

 
Una corrida que tuvo como virtud llevarnos a un coso de finales del siglo XIX o principios del XX sin necesidad de verlo en el desenfocado celuloide de la época, que sirve para recordarnos que el toro bravo proviene de un animal salvaje y que la esencia de la corrida de toros consiste en domeñar esa acometividad, que ejerce de espejo donde mirar el espectáculo tantas veces domesticado y hasta melindroso de tantas corridas actuales, pero que hace tabla rasa de la depuración de la cría de los toros bravos en los últimos 150 años. Sin embargo con este recuerdo, hoy se nos hará cuesta arriba asistir a la corrida de Beneficencia anunciada, de seguro tan distinta.

Una corrida de otros tiempos
 
Una corrida que resultó entretenida para todos los asistentes pero a costa de sustituir un espectáculo cuya justificación se encuentra en trascender el dominio del toro por el torero en belleza, en otro que atiende a sentimientos más primarios, de emoción basada en el miedo del espectador.
 
 
Fotografías de Andrew Moore
Publicado en Opinión y Toros