lunes, 25 de enero de 2016

TIENTA EN PEDRAZA DE YELTES. EL PALCO EXPECTANTE (I)

Elegir siempre implica también renunciar a algo. Una tienta obliga a ese ejercicio de equilibrio entre la búsqueda de un sueño y los matices de la realidad. Debe ser difícil tener la mente clara para mandar una vaca al matadero o ligarla a un semental, esperando el juego de su descendencia. Decisiones que marcan un devenir que sólo puedes atisbar tres o cuatro años después cuando se tiente a la vaca producto de esa unión o se toree al novillo. Un cierto vértigo que el espectador ocasional, el aficionado invitado, alcanza a sentir, con el alivio de no tener que decidir.

Vaca de tienta de Pedraza de Yeltes

Esa tensión se nota en la tienta, aun cuando sea distendida como en Pedraza de Yeltes el pasado 19 de enero. Habitualmente el ganadero está sólo, aislado, rodeado de sus íntimos, mientras que los invitados se colocan en el palco o los tendidos de la pequeña plaza, en silencio respetuoso y, en algún caso expectante. En Pedraza el palco es el lugar común que se comparte entre invitados, profesionales y propietarios, en el que la cercanía no excluye el respeto.

La plaza de tientas restaurada sobre la realizada por
María Antonia Fonseca 

Los toreros y sus apoderados están solos en el ruedo, guarecidos en los altos burladeros con troneras que les mantienen separados de la vista de las vacas. Joaquín Galdós, el novillero peruano que volverá a torear este año la de Pedraza en Garlin está con su apoderado Ángel Gómez Escorial, probablemente el matador que más ha aguantado en la salida de chiqueros de Las Ventas a un toro, 

El novillero peruano Joaquín Galdós

El maduro y capaz Fernando Robleño, asistió acompañado de su apoderado Carlos Zúñiga, su peón de confianza e incluso un picador, a pesar de que las labores de picador en la tienta las realiza el mayoral Miguel Angel Sánchez “Curro”, lo que parecería indicar que se anunciará en una próxima corrida de la casa, ya que no en Arles, tal vez en Madrid. Como “tapia” estaba el novillero David Salvador de la Escuela Taurina de Salamanca realizando su aprendizaje.

El matador Fernando Robleño

Pero una tienta es una fiesta en la que se trabaja o un trabajo en el que se festeja. El rigor, la seriedad de ganaderos y toreros establece un espacio de coworking en el que se cruzan, nos cruzamos, toreros, ganaderos, empresarios, aficionados, cada uno con su propio interés.

En el palco. Sentados los José Ignacios. 
De izquierda a derecha, Sánchez, Uranga y Rodríguez de Iruelo
De pie Luis Uranga y el picador Víctor García " El legionario"

José Ignacio Uranga, el propietario que se encarga de la selección, y el ganadero Rodríguez de Iruelo, quien parece gozar de su confianza, no se perdían detalle de la lidia de las vacas que dirigía el representante de la ganadería, el matador José Ignacio Sánchez, quien tan buenos recuerdos nos dejó a los aficionados de Madrid con su toreo de mano izquierda.

El matador Fernando Robleño manda a la vaca a la vista del palco


Detrás los asistentes formábamos grupos silenciosos durante la tienta y más expansivos en los entreactos en los que se comentaba el juego de las vacas. El joven novillero Alejandro Marcos y el matador Juan José, su actual apoderado, estaban junto a unos aficionados franceses cuyo club apadrina un torero novel cada temporada, otra interesante iniciativa de los aficionados franceses. El ganadero del hierro de Carlos Charro, Fernando López. El presidente de la Unión de toreros Juan Diego. Hasta Miguel Criado “El Potra”, padre e hijo se presentaron en una visita de seguimiento de la corrida contratada para San Fermín, formando una abigarrada e interesante mezcolanza de distintos estamentos de la tauromaquia, entre los que el buen hacer y la amabilidad de Luis Uranga, el propietario que lleva las relaciones públicas, facilitaba las relaciones y conversaciones.

De izquierda a derecha: Juan Diego, Joaquín Galdós, 
Luis Uranga, Andrew Moore y Ángel Gómez Escorial 

(Cont.)

Fotografías de Andrew Moore


miércoles, 20 de enero de 2016

PEDRAZA DE YELTES PIDE PASO

Luis Uranga es un ganadero moderno, por gusto, sin tradición, con concepto empresarial de la ganadería brava, lo que, curiosamente le convierte en un romántico, al pensar que el toro debe dar espectáculo para el aficionado.

Luis Uranga, propietario de Pedraza de Yeltes

Libre de ataduras taurinas, cree que el toro debe tener movilidad y emoción y no confunde la emoción con el miedo. Aunque el miedo esté casi siempre sobrevolando a los toreros, en la corrida de toros, la emoción la pone el toro con su embestida. Empresario, fue presidente del equipo de fútbol de la Real Sociedad de San Sebastián y actualmente Delegado de la Selección española de fútbol en sus desplazamientos. Una trayectoria que demuestra capacidad de organizar y dirigir.

Hierro y divisa de Pedraza de Yeltes

La ganadería formada a partir del año 2005, por compras de las eralas de tres camadas sucesivas de la ganadería de El Pilar, la lleva el matador José Ignacio Sánchez, aquel que tenía una izquierda excepcional, reservándose Luis las relaciones públicas y su hermano Ignacio la dirección de la misma. No es la primera experiencia familiar, pues su hermano Ignacio, ya compartió la propiedad de una pequeña ganadería anteriormente junto con otros aficionados entre los que estaba Leopoldo Sánchez, expresidente del Club Cocherito de Bilbao

Toro de Pedraza de Yeltes en Las Ventas
el 13 de mayo de 2015

Se ha colocado la ganadería de Pedraza de Yeltes en una situación excepcional en la valoración de aficionados y parece que también de empresarios, pues este año tiene previsto lidiar las corridas completas en Madrid, Pamplona, Dax, Arles y Azpeitia, el bastión taurino de Guipúzcoa.
Poco amigo de polémicas, las sortea con elegancia, no entrando a valorar la acogida de los ganaderos establecidos ante una ganadería de nuevo cuño, aunque reconoce que no le gusta que le etiqueten como ladrillero, pues no viene de la construcción ni la promoción inmobiliaria. 


Tiene su espejo, como tantos aficionados, en Francia, que además en su caso está excepcionalmente cerca de su casa, pues reside en Fuenterrabía. Valora positivamente de los franceses las nuevas iniciativas, el cuidado de la afición, la seriedad comercial, la atención a la casta, el realce de la suerte de varas, en fin tantas cosas que coinciden con las opiniones de los aficionados. Le gusta criar un toro para los tres tercios de la lidia que quizá sea la piedra de toque de la regeneración de la tauromaquia. 

Miralto se arranca al caballo de Tito Sandoval
en Dax. 16 de agosto de 2014
Foto de André Viard

Satisfecho y agradablemente sorprendido con la trayectoria de la ganadería, espera poder aumentarla un poco para sacar dos corridas más al año, para acudir a Sevilla, Bilbao o Nîmes.

Luis Uranga en la Tertulia de Jordán

No entra en profundidad en la situación del mundo taurino para defenderse de los ataques institucionales y sociales, y se remite al ejemplo de Francia de participación de todos los estamentos en la creación de una organización y la financiación de sus actividades.

Firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán

Toda su conversación dejó un aire nuevo, lejos de lugares comunes y que busca un camino de defensa de la fiesta mediante la bravura del toro, lo que es un punto de unión con la mayoría de los aficionados.

Fotografías de Andrew Moore


martes, 12 de enero de 2016

HERRADERO EN VICTORINO MARTIN (y III) LA BASE DE LA GANADERÍA

Todos los toros y vacas de la ganadería han pasado por el herradero en su año de nacimiento. Luego han seguido su vida, que para unos ha sido el combate en la plaza y para otras continuar la línea de la ganadería o irse directamente al matadero, por diferentes problemas de salud o accidentes, o sencillamente por no cumplir los requisitos de bravura.


Vacas en Monteviejo

Mientras que los toros son el escaparate de la ganadería, grandes, fieros, majestuosos, los protagonistas del espectáculo que les da sentido, las vacas son la base de una ganadería. Lejos de la vista de los ocasionales visitantes, cumplen su tranquilo papel de criar a los becerros bajo la atenta vigilancia de los vaqueros.


Vacas de Urcola

Menos armoniosas de cuerpo, más descaradas de pitones, más longevas, evidentemente, que los machos, muestran al visitante sus caras asustadizas, sus ojos vigilantes, sus pocas ganas de lío y su reserva de fuerza en caso de necesidad.

  
Victorino las va señalando, “esta viene de Barcial”, dice señalando a una de encornadura despampanante, “aquella más recogida es de Encinas”, que viene de Galache, los guirlaches de los años 60, nobles y bravos, dulces como su apodo, favoritos de las figuras y que han acabado casi desapareciendo a fuerza de su pequeño tamaño y la uniformidad del gusto de toreros y públicos que prefieren los modernos Domecqs. 




Vacas de Monteviejo de procedencia Barcial

Las de Urcola son más grandes, de capa más uniforme que las vegavillar, que parece que se inventaron para ellas los calificativos que aparecen en las páginas de los carteles, que explican los singulares nombres que la distribución caprichosa del pelaje forma en las vacas, que conocemos como patasblancas. Berrendas por principio, calceteras, botineras, luceras, coleteras, berrendas en cárdeno, girones, capirotes, caretos, un espectacular mundo en blanco y negro coronado de considerables pitones.



La reserva de Albaserradas en la finca Monteviejo


En la finca Monteviejo además de las vegavillar y las urcolas, Victorino tiene una reserva de albaserradas, sus cárdenas, base de su ganadería, que mantiene separadas del resto que está en Las Tiesas, para evitar problemas de extinción de familias por una crisis con los saneamientos. Las coloradas urcolas, la mezcolanza op-art de patasblancas y las grises albaserradas, con las inevitables vacas negras que existen en todos los encastes, color habitual de la bravura, conforman un polícromo viaje en el que no dejas de soñar con imágenes de pelea en la plaza, miedo en los tendidos y aparición exultante de la belleza, cuando se junta la bravura del toro con la verdad del torero.

Cerrando la jornada en la puerta de la finca

Reportaje fotográfico de Andrew Moore

Publicado anteriormente: