jueves, 26 de noviembre de 2015

LA TAUROMAQUIA ES DEL PUEBLO. MIGUEL CID CEBRIÁN

La Asociación Taurina Parlamentaria tiene como fines: “La defensa y promoción de la fiesta de los toros como manifestación cultural del pueblo español. El estudio, fomento y divulgación de la cultura taurina y el apoyo y colaboración con las instituciones públicas para el fomento y protección de las actividades mencionadas en atención a su tradición y vigencia cultural”.

Miguel Cid Cebrián, en la Tertulia de Jordán

Su presidente Miguel Cid Cebrián, ex senador del PSOE por Salamanca y ex alcalde de Ciudad Rodrigo, acudió como invitado a la Tertulia de Jordán, el 25 de noviembre.
Comentamos la incoherente posición de su partido acerca de la tauromaquia, que defiende en lugares como Andalucía y Castilla La Mancha, mientras forma parte del frente abolicionista en Baleares.

Líderes del PSOE para las elecciones de 1977
retratados por Alberto Schommer para El País

La tauromaquia es del pueblo, dice, y no debe entender de colores políticos, por lo que no sería positivo que su defensa la patrimonialice el PP, pues puede provocar un alineamiento no deseado.
La tauromaquia debería quedar fuera del juego político, pero son precisamente los abolicionistas quienes están utilizando las instituciones en su contra, sin que haya una defensa desde la izquierda, sino por parte de individuos aislados.

Entrega de los premios de la ATP de 2014

La escasa valoración de la corrida de toros por parte de los ciudadanos hace que los políticos, salvo los que son aficionados, no se acerquen a las plazas de toros, pues no esperan que ello les pueda proporcionar votos, pues la moda o tendencia de incluir la corrida de toros dentro del considerado maltrato animal contrario a unos supuestos derechos de los animales también está presente en los partidos políticos, especialmente en los de la izquierda.
La base retórica de los pretendidos derechos de los animales es falsa, pues los únicos derechos existentes son los Derechos humanos, pues sólo el hombre es sujeto de derechos.

Miguel Cid Cebrián

Considera muy positivo, para la protección de la fiesta de toros, el decreto de noviembre de 2013 que declara a la Tauromaquia, Patrimonio Cultural de España y, fiel a su formación y profesión de abogado, cree que deben ser las instancias oficiales las que la defiendan y promocionen, mientras que el papel de los aficionados y las distintas instancias de profesionales debe centrarse en reclamar a las instituciones el cumplimiento de dicha declaración y su Plan de fomento.
No cree que haya posibilidades de entendimiento con antitaurinos y pone como ejemplo su reciente participación en una tertulia televisada con un abolicionista balear. Lo que se debe pedir es respeto por una actividad enraizada culturalmente, legal y protegida por ley como Patrimonio Cultural.

Firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán

Espera que la resolución del Tribunal Constitucional acerca de la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, invalide dicha prohibición y se puedan volver a dar corridas, aunque nadie sea muy optimista acerca de su continuidad.

Afable, buen conversador, sus gustos taurómacos parecen más cercanos al establishment que al integrismo y desde ellos defiende la tauromaquia como aficionado.

Fotos de Andrew Moore

jueves, 19 de noviembre de 2015

VICTORINO MARTIN. INDUSTRIA BRAVA

Victorino Martín tiene una magnífica organización para visitar su ganadería por grupos numerosos de aficionados, que le permite recibir y atender a más de 150 visitantes en un día, en su bella finca Las Tiesas de Santa María. Como el pasado 14 de noviembre, cuando acudí junto a un numeroso grupo de aficionados de la Unión de Abonados de Madrid, quienes me invitaron a acompañarles en su visita.

Aficionados junto al carricoche que recorre la finca

Un carricoche fabricado ex-profeso, tirado por un tractor, es el vehículo con el que se alcanzan los diferentes corrales donde están los novillos y toros de la temporada, que guiados por los vaqueros a caballo, se ponen al alcance de la vista y las cámaras de los visitantes, mientras Pilar Martín, la última generación de la familia, veterinaria como su padre Victorino, va relatando los aspectos básicos de las dificultades y delicias de la ganadería brava, explicando los cruces para evitar la consanguinidad, la bioseguridad para proteger a la ganadería de los saneamientos, la búsqueda de la bravura en los hierros de Monteviejo y Urcola, los problemas del manejo y hasta la parada de cabestros de la casa, de raza morucha salmantina, también de pelo cárdeno como los albaserradas.


Toros en Las Tiesas de Santa María


La visita turística se inscribe en los trabajos de la ganadería y continúa con una tienta, presidida por Victorino padre y dirigida por el hijo, donde Juan Leal, el matador de Arles, miembro de una prolífica familia taurina francesa, y Gómez del Pilar, madrileño que triunfó de novillero e intenta hacerlo de matador, se las vieron con cuatro vacas.




La tienta, seria y rigurosa, fue seguida con silencio e interés por los numerosos visitantes en la funcional plaza de toros de la finca, quienes disfrutaron de unas vacas pegajosas, que no destacaron excesivamente en el caballo y no se cansaban de seguir la muleta, mientras los toreros intentaban acoplarse y dominar las embestidas que no cesaban, aunque ni una fuera regalada. El grito final de ¡puerta! llegaba con las vacas y los toreros fatigados, pues parece Victorino partidario de apurar las vacas y exprimir la bravura.

Juan Leal

Noé Gómez del Pilar

La comida, campera, precedida de una cata, tan de moda últimamente, para difundir y vender sus vinos y seguida de una visita a la sala de trofeos con el nombre de Museo Victorino Martín, que está en la finca de Monteviejo, completan una visita pagada y bien organizada, de manera profesional, con los requisitos de la industria turística, que ayuda a acercar la ganadería brava a numerosos espectadores y aficionados y que sería estupendo que pudiera ampliarse a grupos de colegios, si la cerrazón actual que intenta cercar al mundo de los toros, no llenara de prejuicios a tanto botarate que impide que estas iniciativas se difundan por la sociedad.


Belador, indultado en la corrida de la Prensa de Madrid de 1982,
 con el perro de El Pimpi que intenta llevarlo a toriles

Belador disecado en el Museo Victorino Martín


Victorino Martín demuestra con su capacidad de organizar, de manera profesional y rigurosa, una visita a su finca, que la ganadería brava, lejos de ser un arcano para los profanos, tiene unas posibilidades evidentes de difusión entre el gran público, que no anulan la posibilidad de otros acercamientos más rigurosos y profundos a la selección y cría de los toros bravos.

María Rosa junto a Jesús Ron y otros amigos 
en el comedor de Las Tiesas de Santa María