lunes, 28 de diciembre de 2015

TERTULIA DE JORDÁN 2015. UNA APUESTA POR EL CONOCIMIENTO Y DIFUSIÓN DE LA CULTURA TAURINA

La Tertulia de Jordán ha continuado su andadura durante el año 2015, con nueve interesantes invitados quienes nos han dejado sus aportaciones que resumo en una frase.
Carlos Aragón Cancela, propietario de la ganadería Flor de Jara, procedente de Bucaré, uno de los tres lotes en los que si dividió la ganadería de Joaquín Buendía Peña, nos contó que el principal problema de sus toros para los toreros es la viveza y lo que aprenden, que no les puedes dudar ni andar con muchas pruebas y que hay que saber cuándo acabar las faenas, por eso defiende las escuelas taurinas donde deben enseñarles a torear todos los encastes.

Toros de Flor de Jara
en la nieve de la sierra madrileña
Fotografía de André Viard

José Luis Bote, matador de toros, que ha compartido el último Premio Nacional de Tauromaquia como director de la Escuela Taurina de Madrid, dejó la imagen quizá más poética del toreo: “Hay todo un mundo desde que el toro coge la muleta hasta que la suelta al terminar el pase”.

El Fundi, José Luis Bote y Joselito
co-directores de la Escuela de Tauromaquia de Madrid

Julia Rivera, periodista, expresó sus críticas hacia la gestión taurina de la Comunidad de Madrid, los empresarios de Las Ventas y la FIT. El responsable de Asuntos Taurino de Madrid ha cambiado, la FIT ha perdido a Simón Casas y los empresarios de Las Ventas encaran su última temporada.

Edición digital de 
La Humanidad, patrimonio inmaterial de la Tauromaquia
de Julia Rivera

Juan Mora, matador de toros y autor de una de las grandes faenas histórica de Madrid el 2 de octubre de 2010 nos explicó su método: “Busco la naturalidad y dejarme llevar por la inspiración, por eso dedico mucho tiempo y esfuerzos a la preparación, pues el dominio de la técnica por el artista hace que la inspiración fluya con mayor facilidad, con mayor caudal, con un chorro más lleno y potente”.
Juan Mora con Retaco de Torrealta
el 2 de octubre de 2010 en Madrid

Adolfo Martín Escudero, ganadero que se ha llevado tres veces el premio al toro más bravo de San Isidro en este siglo XXI, se manifestó preocupado por el inmediato futuro, pues las corridas de toros van perdiendo espacio en la sociedad actual, aunque cree complicado que se defienda la tauromaquia desde un organismo único que agrupe a profesionales y aficionados, pues hay muchos intereses particulares.

Adolfo Martín Escudero
Fotografía de Andrew Moore

Comadrón,nº 53, ganadería Adolfo Martín,  
premio al toro más bravo 
en la corrida concurso de 19 de abril de 2009
Fotografía de Manón

Francis Wolff, filósofo francés, nos proporcionó los más claros argumentos en defensa de las corridas de toros en la sociedad actual. La emoción que marca la singularidad de la corrida de toros, el combate entre la bravura del toro y el poder sereno de la inteligencia del torero. La ética del torero, una ética del ser y no del acto, el concepto del toreo como una fusión de ética, técnica y estética. La definición del arte en el toreo, no en las corridas de toros, matiza, sino en el quehacer del torero, que crea un arte contemporáneo con cánones clásicos, pone la discusión en el concepto del arte y no en la adecuación del toreo al mismo. Sin embargo matizó que el problema es de imagen, de la necesidad de conseguir que los argumentos salgan del círculo de los aficionados a los toros y lleguen a la sociedad.

Francis Wolff



José Joaquín Moreno Silva, quien acudió a la Tertulia tras su triunfo el 13 de septiembre en Las Ventas, con el hierro de Saltillo, se mostró optimista hacia el futuro, pues cree que los hierros interesantes están bien valorados por el público. Pone como ejemplos la pujanza en Francia y que en el abono de Madrid, las corridas toristas sean las que menos se han tachado en la petición de los abonados. Asegura que el toro encastado posibilita una fiesta con mayor interés y variedad, que la que se fija en el aspecto meramente estético, que pide toros con mayor docilidad.

José Joaquín Moreno Silva
Fotografía de Andrew Moore

Iván Fandiño, matador de toros que planteó el mayor reto al sistema establecido con su corrida de seis toros el 29 de marzo de 2015, habló de rigor, disciplina, sacrificio, esfuerzo, como las palabras y conceptos que forman parte de su manera de enfrentarse a su profesión. Dejó para reflexionar  la sobrevaloración del temple por el público en detrimento de la colocación del torero, como una de las causas de la aceptación de la tauromaquia actual.


Cartel de la histórica corrida de 29 de marzo de 2015

Iván Fandiño, matador de toros
Fotografía de Andrew Moore

Miguel Cid Cebrián, ex senador del PSOE, presidente de la Asociación Taurina Parlamentaria, defendió que la tauromaquia es del pueblo y no debe entender de colores políticos, por lo que no sería positivo que su defensa la patrimonialice el PP, pues puede provocar un alineamiento no deseado. Piensa que la tauromaquia debería quedar fuera del juego político, pero son precisamente los abolicionistas quienes están utilizando las instituciones en su contra, sin que haya una defensa desde la izquierda, sino por parte de individuos aislados.

Miguel Cid Cebrian
firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán
Fotografía de Andrew Moore

La Tertulia de Jordán formada por:
Yolanda Fernández Fernández-Cuesta
Beatriz Badorrey
Rafael Cabrera
Ricardo Fuentes Carmona
Andrew Moore
Javier Sanz Berriategortua
Andrés de Miguel
Ángel González Jurado
Se ha enriquecido durante el año 2015 con la participación de: 
Paloma González del Valle
Pepe Carlos Fernández-Villaverde
Jesús Fernández Jiménez
Gloria Sánchez-Grande
Mar Pérez Garrido
Brian Harding
Georges Marcillac

José Joaquín Moreno Silva en  la Tertulia de Jordán
Fotografía de Andrew Moore


Los anteriores invitados en el año 2014 fueron: Juan Manuel Albendea, presidente de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados de España. David Adalid, banderillero. Manuel Martínez Erice “Choperita Chico”, empresario de Las Ventas. José Escolar, ganadero. César Rincón, matador de toros y actual ganadero. Antonio de Haro, ganadero mexicano. André Viard, presidente del Observatoire National des Cultures Taurines y director de Tierras taurinas/Terres taurines. Juan Villalón, Director Técnico del Libro genealógico de la Unión de Criadores de toros de lidia. Eugenio de Mora, matador de toros. Antonio Miura, ganadero.

Juan Manuel Albendea en la 1ª Tertulia de Jordán
Fotografía de Andrew Moore

César Rincón en la 5ª Tertulia de Jordán
Fotografía de Andrew Moore

Antonio Miura acompañado de su esposa en la 10ª Tertulia de Jordán


lunes, 21 de diciembre de 2015

HERRADERO EN VICTORINO MARTIN (II). EL IMPRESCINDIBLE MUECO

Pilar Martín, veterinaria, de la tercera generación de ganaderos, cotejará con el facultativo correspondiente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia los datos de cada animal, mientras en el moderno mueco, sujetan al becerro para ponerle las cinco marcas candentes, seguidas de una loción de aceite para ayudar la cicatrización. 

Pilar Martín

Untar de tintura de iodo los cuernos previene posibles enfermedades, una papilla antiparasitaria, una jeringuilla de saneamiento veterinario, se añaden a los hierros en la misma operación. La grabación en vídeo documenta el trabajo y permitirá también obtener espectaculares imágenes de  los toros. Todo dirigido en mono de faena por Victorino hijo y con la presencia de su padre quien, aun mermado de facultades, no deja de asistir a las faenas camperas.



Aplicando los diferentes tratamientos

Una mezcla de mundos, tan usual en los toros y tan rara en la sociedad. Faenas camperas, trabajos rurales, esfuerzo familiar, van unidos a un trabajo sanitario riguroso, un control administrativo eficiente, una documentación gráfica completa. La ganadería es una explotación moderna hecha en el campo de siempre. “Este es hijo del 3 y la 37” afirma Victorino, cuando llega un macho al mueco. “Efectivamente” replica Pilar, mientras le da número de orden y comprueba en los papeles, que comparte con el veterinario de la Unión, el crotal donde figura el nacimiento e historial, antes de clavar ella misma la jeringuilla de saneamiento, mientras el resto se aplican a su tarea claramente definida, que cumplen con rigor industrial.

Victorino Martín García

El mueco, fea palabra, siempre remite a un instrumento de violencia, a tiras y aflojas de cuerdas, a imágenes en claroscuro al amanecer, al denostado afeitado de los pitones, no por denunciado menos habitual, a mugidos de protesta e imprecaciones de vaqueros. La necesidad del manejo, tan habitual de los toros bravos, que los introduce en una suerte de domesticación tan separada de la idílica vida salvaje que supuestamente tendría y que remite a una actividad ganadera más reglada, hace del mueco un instrumento imprescindible, donde el eufemismo “cajón de curas” cobra su sentido. 

El funcional mueco

Saneamientos rigurosos y habituales, el propio herradero, las fundas para los pitones en las ganaderías que las usan, obligan a que el mueco sea cómodo y recio, funcional en definitiva. Paredes móviles, ventanas correderas y abatibles, fijaciones  fiables, anclajes seguros, muestran una vez más la contradicción aparente y la confluencia real entre las labores mecanizadas y la ganadería rural.

Los hierros calentándose

Aplicando el hierro de Monteviejo a Cidrón-53

Incluso es posible una pequeña incursión de los neófitos, poniendo el hierro de la ganadería, apadrinando a un becerro. Andrew lo hará con Gambito-54 y yo apadrinaré a Cidrón-53, a los que esperamos ver lidiar en unas temporadas próximas.
Corriendo a la dehesa

La comida en la mesa común, presidida por Victorino, después de cotejar papeles y datos entre los veterinarios, es el último acto, tras la que todos se dispersaran a sus trabajos cotidianos, entre los que el herradero ha sido un breve paréntesis. (cont.)

Acabando la faena

Reportaje fotográfico de Andrew Moore
(cont.)


lunes, 14 de diciembre de 2015

HERRADERO EN VICTORINO MARTÍN (I). HIERRO Y FUEGO

Casa principal de Monteviejo
desde el embarcadero

Un herradero remite a tiempo pretérito, cuando se empezaron a marcar las vacas para evitar sus robos, cuando se empezaron a numerar para mejor controlar su descendencia. Tiempos pasados de faenas camperas, cuando las reses iban saliendo de una en una al corral, donde fornidos mozos las mancuernan, tiran y sujetan fuertemente para que las puedan marcar con los hierros candentes, su carnet de identidad.



 Trabajos en los corrales

Victorino Martín, ahora, hierra sus patasblancas de la ganadería Monteviejo y sus urcolas en dos días de diciembre, en un proceso moderno, organizado con amplia participación de veterinarios, mayorales, vaqueros, ayudantes, quienes se mueven con precisión industrial, sin esfuerzo aparente, con experta sincronización y rápidos resultados. Uno de esos días, el que correspondía a los machos, nos invitó a Andrew Moore y a mí a asistir.

Victorino Martín Andrés,
paradigma del ganadero de bravo

La ganadería brava, como todas las actividades agrícolas, aun se rige por los tiempos circulares que marca la sucesión de estaciones, con el eterno retorno de las mismas que marcan idénticos afanes, pero los requisitos del rendimiento de una explotación están sometidos al tiempo del reloj, el que se pasa y no vuelve, el de las jornadas de trabajo y su productividad. 


Herrando a un macho,
todos a una

Es un orgullo sobrepasar los 30 animales herrados en una hora. 68 machos  en dos horas y ocho minutos dirán con satisfacción cuando han acabado.


Hierro de Monteviejo, número de orden y guarismo del año

En la actualidad, un toro bravo tiene documentación propia, papeles de nacimiento, saneamiento, trazabilidad, un crotal que le marca e identifica. Sin embargo, se sigue herrando. Anualmente toda la camada de reses nacidas en el año ganadero, pasará por la marca de los hierros de la ganadería y su número, a lo que se han ido añadiendo el del año de nacimiento, que en la jerga se conoce sencillamente como “el guarismo” y el distintivo de la asociación de ganaderías a la que pertenece. No es un anacronismo ni un exagerado respeto por la tradición, es un sistema funcional que pervive por su idoneidad para la ganadería brava.


Victorino Martín García en traje de faena,
 mira satisfecho al macho 32 de la camada de 2015 de Monteviejo

Participar en un herradero es hacerlo en una faena fundamental de la ganadería. No tiene el brillo de un paseo entre los toros de saca que se desperezan en las dehesas, ni el espectáculo de una tienta que se organiza como una pequeña corrida en familia, pero permite acercarse a las labores de una ganadería a comprobar el trabajo diario, la dedicación, el esfuerzo, sin los que no existirían los toros bravos. Hacerlo en la ganadería de Victorino Martín, santo y seña de la casta brava en los últimos cincuenta años y comprobar que la alquimia de la elección de la bravura va pareja con la organización rigurosa, es un soplo de vitalidad y entusiasmo. 
(cont.)

Andrew Moore y Andrés de Miguel 
con Victorino Martín García

Reportaje fotográfico de Andrew Moore
(cont.)

jueves, 26 de noviembre de 2015

LA TAUROMAQUIA ES DEL PUEBLO. MIGUEL CID CEBRIÁN

La Asociación Taurina Parlamentaria tiene como fines: “La defensa y promoción de la fiesta de los toros como manifestación cultural del pueblo español. El estudio, fomento y divulgación de la cultura taurina y el apoyo y colaboración con las instituciones públicas para el fomento y protección de las actividades mencionadas en atención a su tradición y vigencia cultural”.

Miguel Cid Cebrián, en la Tertulia de Jordán

Su presidente Miguel Cid Cebrián, ex senador del PSOE por Salamanca y ex alcalde de Ciudad Rodrigo, acudió como invitado a la Tertulia de Jordán, el 25 de noviembre.
Comentamos la incoherente posición de su partido acerca de la tauromaquia, que defiende en lugares como Andalucía y Castilla La Mancha, mientras forma parte del frente abolicionista en Baleares.

Líderes del PSOE para las elecciones de 1977
retratados por Alberto Schommer para El País

La tauromaquia es del pueblo, dice, y no debe entender de colores políticos, por lo que no sería positivo que su defensa la patrimonialice el PP, pues puede provocar un alineamiento no deseado.
La tauromaquia debería quedar fuera del juego político, pero son precisamente los abolicionistas quienes están utilizando las instituciones en su contra, sin que haya una defensa desde la izquierda, sino por parte de individuos aislados.

Entrega de los premios de la ATP de 2014

La escasa valoración de la corrida de toros por parte de los ciudadanos hace que los políticos, salvo los que son aficionados, no se acerquen a las plazas de toros, pues no esperan que ello les pueda proporcionar votos, pues la moda o tendencia de incluir la corrida de toros dentro del considerado maltrato animal contrario a unos supuestos derechos de los animales también está presente en los partidos políticos, especialmente en los de la izquierda.
La base retórica de los pretendidos derechos de los animales es falsa, pues los únicos derechos existentes son los Derechos humanos, pues sólo el hombre es sujeto de derechos.

Miguel Cid Cebrián

Considera muy positivo, para la protección de la fiesta de toros, el decreto de noviembre de 2013 que declara a la Tauromaquia, Patrimonio Cultural de España y, fiel a su formación y profesión de abogado, cree que deben ser las instancias oficiales las que la defiendan y promocionen, mientras que el papel de los aficionados y las distintas instancias de profesionales debe centrarse en reclamar a las instituciones el cumplimiento de dicha declaración y su Plan de fomento.
No cree que haya posibilidades de entendimiento con antitaurinos y pone como ejemplo su reciente participación en una tertulia televisada con un abolicionista balear. Lo que se debe pedir es respeto por una actividad enraizada culturalmente, legal y protegida por ley como Patrimonio Cultural.

Firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán

Espera que la resolución del Tribunal Constitucional acerca de la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, invalide dicha prohibición y se puedan volver a dar corridas, aunque nadie sea muy optimista acerca de su continuidad.

Afable, buen conversador, sus gustos taurómacos parecen más cercanos al establishment que al integrismo y desde ellos defiende la tauromaquia como aficionado.

Fotos de Andrew Moore

jueves, 19 de noviembre de 2015

VICTORINO MARTIN. INDUSTRIA BRAVA

Victorino Martín tiene una magnífica organización para visitar su ganadería por grupos numerosos de aficionados, que le permite recibir y atender a más de 150 visitantes en un día, en su bella finca Las Tiesas de Santa María. Como el pasado 14 de noviembre, cuando acudí junto a un numeroso grupo de aficionados de la Unión de Abonados de Madrid, quienes me invitaron a acompañarles en su visita.

Aficionados junto al carricoche que recorre la finca

Un carricoche fabricado ex-profeso, tirado por un tractor, es el vehículo con el que se alcanzan los diferentes corrales donde están los novillos y toros de la temporada, que guiados por los vaqueros a caballo, se ponen al alcance de la vista y las cámaras de los visitantes, mientras Pilar Martín, la última generación de la familia, veterinaria como su padre Victorino, va relatando los aspectos básicos de las dificultades y delicias de la ganadería brava, explicando los cruces para evitar la consanguinidad, la bioseguridad para proteger a la ganadería de los saneamientos, la búsqueda de la bravura en los hierros de Monteviejo y Urcola, los problemas del manejo y hasta la parada de cabestros de la casa, de raza morucha salmantina, también de pelo cárdeno como los albaserradas.


Toros en Las Tiesas de Santa María


La visita turística se inscribe en los trabajos de la ganadería y continúa con una tienta, presidida por Victorino padre y dirigida por el hijo, donde Juan Leal, el matador de Arles, miembro de una prolífica familia taurina francesa, y Gómez del Pilar, madrileño que triunfó de novillero e intenta hacerlo de matador, se las vieron con cuatro vacas.




La tienta, seria y rigurosa, fue seguida con silencio e interés por los numerosos visitantes en la funcional plaza de toros de la finca, quienes disfrutaron de unas vacas pegajosas, que no destacaron excesivamente en el caballo y no se cansaban de seguir la muleta, mientras los toreros intentaban acoplarse y dominar las embestidas que no cesaban, aunque ni una fuera regalada. El grito final de ¡puerta! llegaba con las vacas y los toreros fatigados, pues parece Victorino partidario de apurar las vacas y exprimir la bravura.

Juan Leal

Noé Gómez del Pilar

La comida, campera, precedida de una cata, tan de moda últimamente, para difundir y vender sus vinos y seguida de una visita a la sala de trofeos con el nombre de Museo Victorino Martín, que está en la finca de Monteviejo, completan una visita pagada y bien organizada, de manera profesional, con los requisitos de la industria turística, que ayuda a acercar la ganadería brava a numerosos espectadores y aficionados y que sería estupendo que pudiera ampliarse a grupos de colegios, si la cerrazón actual que intenta cercar al mundo de los toros, no llenara de prejuicios a tanto botarate que impide que estas iniciativas se difundan por la sociedad.


Belador, indultado en la corrida de la Prensa de Madrid de 1982,
 con el perro de El Pimpi que intenta llevarlo a toriles

Belador disecado en el Museo Victorino Martín


Victorino Martín demuestra con su capacidad de organizar, de manera profesional y rigurosa, una visita a su finca, que la ganadería brava, lejos de ser un arcano para los profanos, tiene unas posibilidades evidentes de difusión entre el gran público, que no anulan la posibilidad de otros acercamientos más rigurosos y profundos a la selección y cría de los toros bravos.

María Rosa junto a Jesús Ron y otros amigos 
en el comedor de Las Tiesas de Santa María