lunes, 25 de agosto de 2014

EL APUNTE DE BILBAO. FIN DE SEMANA CON POLVORA MOJADA

Lo que podía haber sido un apoteósico fin de semana torista que cerrara la feria de Bilbo, se quedó en nada o en poca cosa debido al escaso juego y emoción de los toros. Sólo Interesantes y, por tanto, algo frustrantes las dos corridas. Ambas fueron corridas de tres y tres. Tres flojos y tres nobles de La Quinta y tres toros que embistieron de Victorino y otros tres con menos voluntad. Nada extraordinario en ningún caso.

Paseíllo de la corrida de Victorino. Urdiales, El Cid y Bolívar

Se ha quedado la feria de Bilbao, que  tanto prometía este año, sin grandes triunfadores, ni de toros ni de toreros, por más que Perera hiciera lo que muchos consideran una gran faena que acabó mal con el lío de la petición del indulto.

El cornalón Carjutillo (sic) de Samuel Flores.
Lidiado por Enrique Ponce en 2003

Tampoco hubo traca final en el fin de semana, cuyo morbo estaba en el encuentro entre Fandiño y El Juli con toros de La Quinta. Juli tuvo un toro excesivamente flojo y otro, el cinqueño de su lote, del que no se fió y le dio cera en el caballo, quedándose con unas embestidas al paso. Fandiño aplicó a los dos nobles toros de su lote su tauromaquia de mucho enfrentamiento, pero escasos resultados, que llama a la emoción pero acaba deparándole algún percance. En esta ocasión se retiró a la enfermería con visibles dolores en la muñeca izquierda. El toro bueno de la corrida le cayó en suerte a Ferrera quien hizo una faena desangelada por la derecha, retirando la pierna para que el toro pase con mayor facilidad, que se le volvió en contra cuando quiso aplicarle un circular. El toro le levantó la cara la final del pase, demostrando que no era la tonta del bote y que Ferrera no le había dominado y ahí se acabó la cosa.

Varios toros de premio de Bilbao. El primero a la izquierda
Veranero de Victorino Martín, lidiado por El Cid en 2007

Urdiales era la esperanza de la corrida de  Victorino, pero sus toros no tenían embestidas. Por no tener, no tenían ni peligro, ni voluntad, ni mucho interés. El lote bueno le cayó a El Cid, cumpliendo con la costumbre, quien se ha reconvertido de un torero de mandar en un toreo de aguantar y aguantando las embestidas del quinto le sacó una faena aceptable, que tuvo la rareza añadida de rematar con la espada. Con el noble segundo Había estado tirando líneas y el toro no tenía ni la aspereza del quinto, ni El Cid el mando de antaño. Bolívar estuvo afanoso con el buen tercero, el mejor de la corrida.

Alumnos de la Escuela Taurina Diego Urdiales de Arnedo,
en el ruedo de Vista Alegre, tras la corrida del domingo

La corrida de Victorino, resultó un tanto apagada y no tuvo ni la fiereza de la de Madrid, ni los toros con la bravura de los dos de Sevilla, quedándose en una corrida interesante para una fecha desangelada en la feria de Bilbao, de tendidos a medias, bares vacíos y escasos corrillos, cuando muchos aficionados se han ido ya y no hay relevos que rellenen los tendidos, para presenciar las corridas de las ganaderías interesantes.

lunes, 18 de agosto de 2014

EL APUNTE DEL FINDE DEL 15 DE AGOSTO. DELEITE PARA AFICIONADOS

Magnífica corrida de toros de Baltasar Ibán en Cantalejo. Lo mejor que he visto esta temporada y algunas más. Toros de gran calidad y buena presencia, inusual para un pueblo y para muchas ferias de primera. Arreando en el caballo con gran fijeza, desde donde les dieron una vara por cabeza de gran castigo y sin cabeceos ni quejas. Si fuera en Francia habrían entrado dos, tres o cuatro veces al caballo propiciando un gran espectáculo, pero aquí parece que no estamos dispuestos a valorar el espectáculo de la bravura.

Un toro de Ibán apretando en el caballo con fijeza

Una sorpresa, un placer para los sentidos de  un aficionado. Una ganadería a la que no acabo de coger el estilo, quizá por ser muy clásico y, al tiempo, inusual. Toros bien conformados con pitones y culata, desmintiendo los pitones cortos y el almendrado de cuartos traseros, supuestamente típico de Contreras, origen de la ganadería.
Para calificar de buena una corrida, me bastan dos toros bravos y/o encastados, para ser un corridón, con tres o cuatro bravos y que los otros no desmerezcan. Estos se entregaron los seis en el caballo, con fuerza, fijeza y nobleza, el que menos el tercero, que a la postre fue indultado por su noble y repetidor comportamiento en la muleta de Damián Castaño. Listos, el cuarto que mandó a la enfermería a Javier Herrero y el sexto, que no dejaron de ir al caballo con nobleza. El resto de alta nota e interés. Víctor Barrio sacó tres naturales al quinto de buena factura, demostrando que tiene un diamante en bruto aunque le falta pulirlo, montarlo en una joya de valor y envolverlo en un estuche adecuado, pero tenerlo, lo tiene.

Damián Castaño, Víctor Puerto y el mayoral a hombros. Javier Herrero en la enfermería

Cantalejo, para quienes no lo conozcan, es un pueblo segoviano en fiestas, con una grande, cómoda, fea y moderna plaza de toros, más atento a sus fiestas que a los toros, de los que han cogido la parte del espectáculo sin fijarse mucho en la del rito y el buen gusto. Malla de sombreo coronando el muro exterior, para conseguir que los tendidos tengan sombra, policía municipal de uniforme (con porra) entregando las orejas a los toreros, bienintencionada banda de música que asemeja a una charanga y un ambiente en general alejado del buen gusto y el poso de la belleza taurina.


Colores de las peñas en el sol de Cantalejo

Pero ha lidiado una gran corrida de toros. Quizá sin saberlo, ni valorarlo, doliéndose de pasados fastos cuando venía Ponce y Morante bordaba el toreo, pero dejando muy buen sabor de boca entre los que se han acercado a la fiesta y deparando un gran disfrute a los aficionados. Será el signo de los tiempos, de la crisis que requiere nuevas formas y, para bien de los aficionados, esas nuevas formas pasan por toros de interés, más que por toreros de relumbrón que figuran en los carteles para sumar una corrida más a su estadística.   
Fastuoso remate a un fin de semana que empezó con un corridón de toros de Adolfo Martín en la bella plaza del Burgo de Osma, más atenta al rito y al cuidado de la belleza, pero que no tuvo la fortuna de lidiar una tan gran corrida de toros como la de Baltasar Ibán en Cantalejo.

Umbrío de Adolfo Martín, bravo y de celosa embestida
Foto tomada de Mulillero

Nota: La corrida de Adolfo Martín en el Burgo de Osma, fue un corridón con cuatro toros bravos, entre ellos un 6º de gran calidad y un 1º de mucho interés para el aficionado, por su celosa  y humillada embestida, que seguía la muleta sin descanso. Joselillo, Arturo Zaldívar y Víctor Barrio naufragaron, sin que quepa el descargo de la decisión que sólo puso Joselillo.