miércoles, 30 de abril de 2014

PASEOS POR EL MADRID TAURINO III. ARANJUEZ

ARANJUEZ

En este paseo taurino salimos de Madrid para ir al Real Sitio de Aranjuez, donde hay una bella plaza de toros, edificada en 1797 por Carlos IV como sustitución de una anterior que había quedado inservible tras la prohibición de lidiar toros de Carlos III.

Tomada de Patrick H.

En sus tierras de la vega del Tajo estuvo la Real Vacada, creada por Felipe III en el siglo XVII y que se mantendría en manos de los sucesivos Austrias y Borbones hasta Carlos III y que proveyó toros para numerosas fiestas de Madrid.
Fernando VII reanudó la tradición ganadera comprando la mayor parte de la vacada de Vicente José Vázquez, una de las ganaderías fundacionales de la casta brava, a la muerte de este gran criador de reses. Instaló el ganado en la llamada Dehesa del Rey junto a la Cuesta de la Reina, que todo queda en casa.

Tomada de El Cartel Taurino


Esta ganadería aumentó su fama cuando pasó en 1835 a manos del Duque de Veragua junto con el de Osuna y en solitario a partir de 1849. Tres generaciones tuvieron en su propiedad esta ganadería, encumbrándose en manos del XIII Duque, Cristóbal Colón de la Cerda quien heredó el ducado en 1866 y lo mantuvo hasta su muerte en 1910. Cuando el Banco de España imprimió en 1875 los primeros billetes de mil pesetas, una fortuna para la época, los llamaron popularmente “veraguas” pues fue este el primero en cobrar 4.000 reales por un toro de lidia.

Facsimil de billete de 1000 pesetas de 1878
Tomado de El cosmos de Yoma

La ganadería daba soberbios ejemplares, uno de los cuales se puede ver disecado en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, pero su calidad fue menguando. El XIV Duque, Cristóbal Colón y Aguilera hizo célebre en Madrid la frase “Ni cruzo, ni me caso”. Efectivamente murió sin descendencia y la ganadería, sin el refresco de la cruza, fue vendida, llegando a manos de Juan Pedro Domecq en 1930, quien la trasladó a Jerez y la rehízo, alejándola de sus primitivos pastos tanto como de su original encaste.


Toro de Veragua en el Museo de Ciencias Naturales
Tomada de CSIC

El casco urbano de Aranjuez, de impecable traza, dispone de bellas perspectivas de acceso a la plaza de toros desde la calle Stuart, edificio cuya configuración y materiales dicen que son muy parecidos a los de la vieja plaza de la Puerta de Alcalá. En cualquier caso más bonito que el exterior es el interior con sus tres pisos con doble graderío cubierto que tiene añejo sabor.

Interior de la plaza de toros

En Aranjuez se celebran, con corridas de toros, las llamadas Fiestas del Motín, a principios de septiembre, en las que se rememora el episodio histórico, ocurrido entre el 17 y el 19 de marzo de 1808, en que los habitantes de Aranjuez tomaron al asalto el Palacio Real y expulsaron a Godoy, el valido real de Carlos IV. Fue una especie de toma local del Palacio de Invierno, que sus contemporáneos vivieron como el inicio del final del Antiguo Régimen en España. Benito Pérez Galdós lo cuenta con su imperturbable maestría en el Episodio Nacional titulado La Corte de Carlos IV: el 19 de marzo y el 2 de mayo. En cualquier caso una conmemoración singular, algo insólita y que recoge la rica tradición insurreccional de este país.


La plaza de toros desde la calle Stuart
Tomada de Un paseo por el coso


Ha habido y sigue habiendo numerosas ganaderías de toros en la vega de Aranjuez, quizá la más afamada actualmente la de Alcurrucén, que tiene finca en la cercana Seseña, con el hierro de Hermanos Lozano y antes de Palomo Linares. No ha sido, sin embargo pródiga en toreros. El más conocido Angel Pastor, quien fue banderillero primero con Cayetano Sanz y posteriormente con Frascuelo antes de tomar la alternativa, quien si bien nació en Ocaña, se crió en Aranjuez donde sus padres tenían una fonda. También el contemporáneo Pedro Fernández Niño de Aranjuez, quien tomó la alternativa el 4 de septiembre de 1977.

José Fernández Santillana "Pepe el Largo"

Sí ha tenido Aranjuez una familia de picadores de antes del peto, los Fernández Santillana, que nacieron en la calle del Capitán. El mayor de ellos José, el conocido Pepe el Largo y los otros Salustiano, Chano y Manuel, Chanito. Otro hermano de la familia, Antonio, fue el primer aviador español que falleció de un accidente en su propio avión en 1909, lo que le ha proporcionado el reconocimiento de una calle en su ciudad natal, que no han conocido sus hermanos.
Para más información acerca de Pepe el Largo se puede ver la biografía publicada en Festivales de España. http://festivalesdespa.blogspot.com.es/2013/04/pepe-el-largo-picador-de-toros.html

jueves, 24 de abril de 2014

DILES QUE NO ME OLVIDEN. TRAS LAS HUELLAS DE JOSE MATA. 1.2 y 1.3

1.2 La Palma
La isla de La Palma se ha dedicado históricamente a la agricultura de exportación entre la que destaca el plátano, también el aguacate y anteriormente la cochinilla para tintes. Las economías agrarias requieren de mano de obra estacional y proporcionan escasas oportunidades para alcanzar un buen nivel de vida, por lo que están abiertas a la emigración, como válvula de escape para sus ciudadanos. José Mata siguió la ruta clásica, primero fue a la capital de la isla, gracias a la relación con el abogado Luis Coviella quien fue su mentor. En Santa Cruz de La Palma jugó al fútbol en las categorías inferiores del Mensajero, tradicional club de fútbol de la isla, para posteriormente dar el salto a Venezuela.


Plantaciones de plátanos en La Palma

El hablar pausado y suave, hermana casi tanto como la insistente inmigración a palmeros y venezolanos. Pocas son las familias de la isla que no tienen alguien que emigró a Venezuela antes de los años setenta.
En Venezuela, donde fue a trabajar en el restaurante que tenía su hermano Alejandro en el barrio de Quinta Crespo, cerca del mercado, encontró sus dos aficiones, el cine y los toros. Algo le debía rondar a Mata con los toros pues su primo Andrés García Mata cuenta que en ocasión de sus juegos infantiles descubrió a José toreando frente a un toro imaginario con el saco de recoger las papas a modo de improvisado capote en un campo de Las Tricias. De donde le viniera al Pepe Mata de 10 años el simple conocimiento de la existencia del toreo, es algo que su primo desconoce aunque en la isla de La Palma se han datado una corrida de novillos para aficionados locales en 1914 y hay el recuerdo no constatado de otra en los años 40 en el campo de fútbol de Bajamar en Breña Alta cerca de Santa Cruz de la Palma; quizá las noticias de esta ignota corrida que causó gran revuelo en Santa Cruz al pasear los toreros en coche descapotable por las calles de la ciudad o tal vez, unas lejanas imágenes de algún NODO visto con ocasión de una fugaz visita a la ciudad, fueran el origen de tan singular acción.
Simultaneando en Caracas su trabajo con sus estudios de Arte dramático, presenció su primera corrida en 1955 tras lo que empezó su vocación. Se matriculó en la escuela que tenía en la capital el torero Eleazar Sananes “Rubito”, el primer torero venezolano que confirmó su alternativa en Madrid, lo que tuvo lugar el 17 de mayo de 1922, en la plaza de la carretera de Aragón en la Corrida de Beneficencia, sustituyendo al lesionado diestro Manuel García López “Maera”, siendo su padrino Julián Saiz “Saleri II”, actuando como testigos Juan Anlló “Nacional II” y Marcial Lalanda, lidiando toros de la ganadería de Gamero Cívico.


Eleazar Sananes "Rubito" fotografiado por Calvache
Tomada de Genealogías taurinas

Según cuenta en el diario Lanza, en las páginas dedicadas a la muerte de José Mata, su amigo el matador venezolano Tomás Parra, dice que se presentó en los viernes taurinos de Caracas, unas novilladas de la oportunidad del año 1956, aunque puede que su debut en la plaza Nuevo Circo de Caracas fuera en el año 57 donde ganó el trofeo Revelación y antes toreó en Guarenas matando dos novillos criollos, probablemente un 21 de noviembre de 1956, fiesta de gran tradición taurina en esta localidad del estado de Miranda. En Venezuela parece que toreó hasta diez festivales antes de volver a España en el 58 tras su gran vocación de ser torero.


Plaza de toros Nuevo Circo de Caracas


Sabido es que la afición a los toros se despierta en algunos casos como una chispa que prende y arrasa en un escenario virgen, sin que se sepa claramente el motivo, quizá el espectáculo del hombre que burla la muerte despierta impulsos como la identificación con el héroe que puede a la fiera o se refiere a valores universales como la superioridad de la astucia humana frente a la fuerza de la naturaleza que se representa en el mito del Minotauro o mejor en la historia de David y Goliat y la instintiva admiración por el débil que no se arredra frente a la fuerza. Más difícil parece que esa afición se despierte para llamarte a torear, casi sólo en algunos muy valientes o muy románticos. Muy decididos también, pues hay que disponer de una fuerte personalidad para llegar a la península, entrar en el mundo de los toros y buscarse un hueco en la profesión. Quizá también además de valientes, románticos y decididos deben ser muy inquietos. Todo ello debía serlo José Mata quien acometió diversas actividades desde el fútbol a la música, desde el cine a los toros. 


José Mata y “El Cordobés” 
en el cartel de la película Chantaje a un torero

1.3 Los toros en Canarias
Las islas Canarias, como es sabido, no han tenido gran tradición taurina. Algo más en Tenerife que ha tenido varias plazas de toros. La primera de ellas en La Laguna se construyó en 1889 con la intención de importar la corrida de toros a las islas, poco duró la experiencia pues pocos años más tarde, en 1894, se levantaría una gran plaza de fábrica en la capital, Santa Cruz de Tenerife, que aún existe, aunque hace más de 30 años que no se dan festejos taurinos. En la provincia de Gran Canaria la primera plaza de fábrica se construyó en 1970, en el municipio de Telde, junto al aeropuerto de la isla. Esta plaza de dimensiones casi monumentales pues podía albergar a más de 14.000 espectadores y estaba proyectada para poder ser ampliada tuvo una corta vida, pues dejó de dar espectáculos en 1975, quedando abandonada hasta su demolición en la década de los 90. A pesar de contar con estas plazas de toros, así como numerosas otras plazas de corta duración o escasa relevancia, la corrida de toros no alcanzó gran implantación. José Méndez Santamaría, quien ha realizado una biografía completa sobre José Mata y ha mantenido el recuerdo del torero mediante actos, exposiciones y artículos de prensa hasta ahora mismo, tiene recopilada mucha e interesante información sobre la historia de los toros en Tenerife. Pero la lista de sus matadores de toros es corta, empieza con Pedrucho de Canarias, de nombre Avelino Rivero, quien tomó la alternativa en 1953 en Santa Cruz de Tenerife, aunque no llegó a confirmarla en Madrid y acaba con José Mata quien fue torero asiduo de Madrid, donde llegó a rozar la gloria antes de su mortal cogida.


Avelino Rivero "Pedrucho de Canarias"
 y
 la plaza de Santa Cruz un día de corrida

Tras su primer aprendizaje taurino, José Mata volvió a España desde Venezuela para iniciar su carrera en los ruedos a los 21 años, una edad que siendo temprana para tantas cosas resulta un poco tardía para ser torero. Hizo su presentación con traje de luces en Arévalo (Ávila) el 8 de junio de 1959. Se enroló en la parte seria del espectáculo cómico taurino “Fantasías en el ruedo”, donde quizá conoció al que sería peón y persona de confianza suya, Román Encinas quien en el año 63 seguía en dicho espectáculo cómico-taurino. 


Cartel del espectáculo Fantasias en el ruedo
donde aparece anunciado José Mata.
Cortesía de José Méndez Santamaría

Además Mata llegó a torear treinta novilladas económicas, como se conoce a las novilladas sin picadores. Curiosamente en una de ellas en Andorra (Teruel) coincidió con el novillero tinerfeño Manuel Rivero “Manolete II”.                                   
El 24 de julio de 1960 en la plaza de Orduña, es su primera corrida con picadores.


A partir de aquí ya ha dejado de ser un aspirante, para ser un novillero que tendrá un nombre propio, que se anunciará en plazas diversas y se deberá forjar su carrera. 

(Cont.)

miércoles, 23 de abril de 2014

EXPOSICION JOSELITO Y BELMONTE

Madrid tiene su exposición sobre Joselito y Belmonte, los protagonistas de la edad de oro del toreo. 


La percha es el centenario de la primera corrida de toros juntos en Madrid el 2 de mayo de 1914. Esta es la célebre corrida de Contreras donde Belmonte inmortalizó a Tallealto en ”La faena más grande que se ha hecho desde que el toreo existe” según el hiperbólico belmontista Don Modesto.

Página de la revista La Lidia de 5 de mayo de 1914
sobre la corrida del 2 de mayo  (3ª de abono)

El próximo 4 de julio se cumple el centenario de la corrida de los siete toros de Martínez, quizá la corrida más trascendental de la edad de oro del toreo y posiblemente de la historia taurina, donde al decir de la revista "orgullosamente gallista" The Kon Leche: “José transformó la plaza de toros en una academia taurina”.

Cartel de Gallito con los toros de Martínez 
del 4 de julio de 1914
Tomado de La razón incorpórea

La inauguración de la exposición será el martes 29 de abril.

Acerca de estas dos corridas y de las críticas en la prensa de la época se puede ver mi artículo firmado como Pepe el Largo, picador de toros en el blog Festivales de España.

domingo, 20 de abril de 2014

EL APUNTE DEL 20 DE ABRIL

ATENCION: TOREROS DE ARTE

Los toreros de arte son aquellos que tienen esa compostura especial, una armonía de movimientos, una manera de estar en la plaza, que tiene un atractivo por si mismo. Pero también un manejo de los engaños cadencioso, unas formas de torear más pausadas, unos remates más redondos, más por abajo y por tanto más enjundiosos.
Todo junto compone un cuadro con gran interés que muchas veces puede tapar otras formas más destacables por la técnica o el valor. Ya decía Marcial Lalanda, que para ser buen torero había que destacar por el valor, la técnica o el arte y que las grandes figuras eran eminentes en dos de ellas, pero que nadie había conseguido aunar las tres de manera excelente.
Este era el paraguas que recogía el argumento de la corrida del domingo de Resurrección en Las Ventas, que lejos del montaje de Málaga y la exótica, para la fecha, miurada de Sevilla, se destacaba por la seriedad del ganado y la enjundia de los alternantes.

Curro Díaz
Tomada de Las Ventas

Ya se sabe que los artistas son inconstantes y que dependen tanto de la inspiración como del toro y por ahí se despeñó la cosa. Los toros de Gavira con mejor forma que fondo, torcieron por el descaste y cuando prestaron algunas embestidas se encontraron con la indecisión de Curro Díaz, la falta de acople de Morenito de Aranda con el peor lote, aunque regaló las mejores verónicas en un quite al veleto que abrió plaza y las mostrencas maneras de Nazaré que si no tiene hueco en un cartel de arte, tampoco parece que lo vaya a tener en uno de técnica, y no sé en el de valor; a anotar en su haber las dos estocadas descubriendo muy bien la muerte a sus toros.

Morenito de Aranda
Tomada de Las Ventas


El arte también buscó su hueco en los vestidos de torear, así el butano (naranja) y plata de Montoliú, el fucsia y azabache de Juan Martín Soto y, en el puesto más alto del pódium, el amarillo (barquillo) y negro de Joselito Ballesteros, dieron un aldabonazo en la cromática paleta de una tarde que perdido el arte de torear, tampoco encontró su éxito en la armonía de los colores.  

Publicado en http://www.opinionytoros.com/noticias.php?Id=46378 con foto de Muriel Feiner

lunes, 14 de abril de 2014

EL APUNTE DEL 13 DE ABRIL

ABANDONAR EL ESTOQUE SIMULADO

Desprenderse del mal llamado estoque simulado es la mejor de las llamadas innovaciones que últimamente tanto se prodigan. Entre los cantiñeos a la mínima, las presentaciones de la temporada por adelantado tan fiadas a la inexistencia de incidentes y los boicots y formación de cárteles de toreros en defensa de oscuros intereses y claros dineros, el gesto de Jiménez Fortes de tirar la ayuda de la muleta y torear al natural con la mano derecha me parece el más interesante.
La mal llamada y peor entendida tradición taurina, hace que se toree “al natural” con la izquierda y se ayuda siempre la muleta (aumentando su longitud con el remedo de estoque) con la derecha. Puesto que el torear por uno u otro lado depende mayormente de la calidad de la embestida del animal, más que del riesgo que el torero esté dispuesto a asumir, la ayuda no tiene sentido, sea esta de fibra de carbono, aluminio o tosca madera.
Vista la innovación, que por otra parte ya prodigó en su momento José Miguel Arroyo “Joselito”, vimos lo mejor de la corrida. El trote de los atanasios, la fijeza del sobrero “raboso” que adolecía de la misma falta de fuerza de sus primos, la bravura del quinto mostrada primero y desperdiciada después por la mala cabeza de David Galván que le llevó a dejarse vivo un toro y dejarle las orejas al otro, el valor sin que se le vea la causa de Jiménez Fortes, que acabó en la enfermería cuando la tarde tocaba a su fin y las buenas composturas de López Simón que le llevaron a ser jaleado desde unos tendidos amables, hicieron una corrida entretenida, ligera, con poco fondo y que se borrará pronto de la memoria.

López Simón con el sexto de la corrida, Ventisquito
Tomada de Las Ventas

Probablemente los atanasios del Puerto de San Lorenzo y afines son un encaste a defender por su relativa singularidad actual, pero no vendría mal que además del volumen, que les hace asiduos de Madrid, tuvieran más argumentos que su habitual trote cansino y se mostraran más dispuestos a embestir con codicia que a esperar el traspiés del torero para mostrar el peligro de la casta.

Puesto que ni los toreros con la costumbre extendida de esconder la pierna para que el toro pase con mayor facilidad, ni los toros con más trote que embestida, ponen chispa en las corridas, deberemos fiarnos a las innovaciones para buscar la emoción. Bienvenido el abandono del estoque simulado.

Publicada en http://www.opinionytoros.com/noticias.php?Id=46289 con foto de Muriel Feiner

domingo, 13 de abril de 2014

VISITA A LA GANADERIA DE ADOLFO MARTIN

TENTADORA TENTACION

Un espléndido regalo primaveral la visita a la ganadería de Adolfo Martín en Cáceres. Un campo verde brillante con la alegría de abril, dominando el paisaje de las dehesas alomadas entre las que sestean los toros bravos. El programa, organizado por la Unión de Abonados de Las Ventas, incluye una visita panorámica a parte de la camada de cinqueños para lidiarse esta temporada y una tienta de tres becerras a cargo del romántico torero soriano Rubén Sanz.


El salón de trofeos de la finca es el lugar elegido por el ganadero para recibirnos y reivindicar su tradición familiar ganadera y su historial de éxitos, antes de visitar la camada de cinqueños. Adolfo Martín es hombre de afirmaciones rotundas que no rehuye los temas polémicos. Partidario de las fundas, de los toros encastados, del papel de Francia en la recuperación de los encastes bravos y de elegir los toros que forman sus corridas, va desgranando sus opiniones entre los aficionados que le escuchamos, mientras los vaqueros van moviendo los toros que plácidamente se desperezan ante la repetida visita de los curiosos que comentan su trapío y su aparente indolencia, especulando sobre sus condiciones y las posibles alegrías que ofrecerán en las plazas.

Rotunda es la dirección de la tienta, “esta vaca no se entera” dice de una, para mostrarse visiblemente satisfecho de otra, bravísima en el caballo, que repitió hasta seis veces el galope desde un extremo de la plaza a otro en busca del peto ante el que se estrellaba con fijeza. Rubén Sanz, quien no se prodiga todo lo que quisiera en estos menesteres, toreó a las órdenes del ganadero con esmero, capacidad y, añadiendo de su cosecha el gusto y sentimiento que le caracteriza.


Antes de salir me invade la tentación de dejarme llevar por la espléndida primavera y quedarme retozando como un toro entre la mullida hierba que cubre la dehesa. Finalmente la razón, tantas veces equivocada, me devuelve para casa como si del final de un sueño se tratara.

Publicado en http://www.opinionytoros.com/noticias.php?Id=46271

viernes, 11 de abril de 2014

EL CONTROVERTIDO PUBLICO III

Todo esto no tenía más que un objetivo: la muerte del toro. Esa era la razón única de la fiesta. Allí estaba congregado todo el pueblo para estremecerse, para sufrir, para sentir la muerte como un aire frío, y, después, gozar con el triunfo de la vida, como si para valorar esta, el pueblo necesitase verla cara a cara con la muerte...

Angel Mª de Lera. Los clarines del miedo. Plaza y Janés. Madrid 1970. pag 176. 


Tomada de Candeleda-Avila

martes, 8 de abril de 2014

DILES QUE NO ME OLVIDEN. TRAS LAS HUELLAS DE JOSE MATA. 1.1

1  .  La singularidad canaria

Torero canario es, si no una contradicción, al menos una rareza. Ser torero naciendo en la isla de La Palma, donde nunca ha habido tradición taurina, es una singularidad.

José Mata nació el 23 de julio de 1937, en el pueblo de Las Tricias, del municipio de Garafía, quizá el de más difícil comunicación de la isla, situado en una zona imparcialmente alejada tanto de la capital Santa Cruz, como del otro municipio importante de la isla, Los Llanos de Aridane.

 
Partida de nacimiento de José Mata.
Cortesía de José Méndez Santamaría

El  lugar de Las Tricias tiene una iglesia con frontón adosado, frente a una plaza despejada y con bellas vistas. Semioculta por la iglesia está La Tahona, el edificio más antiguo de la localidad levantado con piedra volcánica sin revestir. En la plaza un bar oscuro en cuyas paredes cuelgan, modestamente enmarcadas, ajadas fotos en blanco y negro, casi sepias tras soportar el paso de los años y los humos acumulados. En algunas de ellas, casi todas, aparece José Mata toreando. Es el lugar de reunión de los escasos habitantes del lugar y donde inevitablemente recalan los raros turistas que se acerquen por allí. 


El bar en la plaza de Las Tricias

El tiempo ha cambiado y mejorado el lugar de Las Tricias. La iglesia, el frontón, la explanada, el bar, el mirador, son de reciente construcción, relativamente reciente si se quiere, pero posterior a la infancia de José Mata cuando la zona era un descampado, lugar de juegos infantiles de los niños del pueblo.


La explanada de la plaza y la iglesia de Las Tricias. 
Detrás el frontón y el edificio de La Tahona

Tenía Las Tricias en los años 40 una cierta prestancia dentro de la situación rural de las islas Canarias, todavía no descubiertas por el turismo y sometidas a múltiples marginaciones debidas al escaso desarrollo del momento y a la lejanía de un núcleo rural en una isla pequeña.  Tres servicios la singularizaban: la escuela, que mantenía la separación entre niños y niñas, a cargo de un maestro y una maestra cada una de ellas; el “peatón”, curioso nombre con el que se conocía al cartero; y el teléfono que era el nexo de unión con el mundo o al menos con la capital de la isla ya que la carretera más cercana por la que pasaba la guagua, el autobús de línea de la isla, estaba a más de 4 horas de camino andando hasta Tijarafe. Estos modestos servicios componían una infraestructura que igualaba o superaba a la que tenía la sede del municipio de Garafía en Santo Domingo. Los maestros eran un vínculo con el exterior en una época de difícil transporte, quizá la maestra de la época de Mata, Lola de nombre, de origen vasco y enamorada de la zarzuela fuera la promotora de una orquestina de niños y niñas de Las Tricias donde José tocaba, con desconocida fortuna, tanto la batería como el clarinete en las fiestas que se organizaban tras los trabajos comunales, las llamadas “Prestaciones vecinales de transporte” con las que los vecinos contribuían a la reparación de los caminos tras el paso del invierno.
 En el frontón, quizá el lugar más visible de la plaza, está la placa de piedra donde el Ayuntamiento de la Villa de Garafía recuerda a “su distinguido hijo José Mata, actor de cine y matador de toros de las Islas Canarias”.


Placa en recuerdo de José Mata


La placa de recuerdo y homenaje llama la atención al viajero que se acerca allí. Bien es verdad que está suficientemente alejada de todo como para que no forme parte de ningún recorrido turístico que pueda salir al paso de los viajeros semanales que recorren la isla, sus volcanes y sus playas, sus riscos y sus plataneras. Por el sitio en el que está colocada y la propia situación del pueblo, no tiene ninguna proyección pública, no está hecha para que se vea, no es un anuncio para que lo sepan todos, es más un recuerdo sentido, íntimo, de sus convecinos, de aquellos que conocieron y se relacionaron con su familia, de aquellos que muestran su asombro tanto por su fatal muerte como por su variada carrera e interesante vida. 

Cerca de allí, todo está realmente muy cerca como corresponde a un pueblo, a una parroquia alejada del casco urbano del municipio, está la casa familiar de José Mata. Una bella y modesta casa canaria, con patio central descubierto, donde su hermana Nery formó un entrañable museo con fotos, carteles, recuerdos y vestidos de torear del malogrado torero.

 

Casa de la familia Mata en Las Tricias.
Cortesía de Clara García Jiménez
quien aparece en la foto junto a Nery Mata, hermana del torero


El cartel de la última corrida que toreó en Madrid una semana antes de su mortal cogida, 8 toros del Conde de Ruiseñada para Joaquín Bernadó, José Mata, Pedrín Benjumea y Ricardo de Fabra, comparte pared con fotos, retratos de su carrera taurina, una salida en hombros, la espera en el portón el día de su alternativa con El Cordobés y su apoderado El Pipo, una vuelta al ruedo arrastrando el capote con donaire, un óleo donde destaca su prestancia vestido de luces, cuatricomías que fueron base de carteles de propaganda, capotes, muletas, un par de zapatillas taurinas dispuestas para su uso y que reflejan la amorosa dedicación de su hermana a mantener su memoria.
  

Tomadas de La voz de La Palma

La habitación se diría que es un relicario más que un museo, refleja orden y cariño; más que ofrecer una perspectiva de su carrera es una ofrenda de amor filial.


Detalles del museo familiar

(Cont.)

viernes, 4 de abril de 2014

EL CONTROVERTIDO PUBLICO II



Difícil es describir lo que entonces ocurrió. El redondel se atestó de gente para saludar, abrazar y estrujar al gran torero -Frascuelo, 1887- , impidiendo su marcha.
Un grupo más decidido cogióle en brazos y se abrió trabajosamente camino entre la multitud que, loca de entusiasmo, aplaudía y vitoreaba
Cuando por fin se le pudo conducir al coche y poner éste en marcha, cientos de aficionados le siguieron para continuar ovacionándole por las calles. Otra buena parte del público, desde las aceras, desde los ómnibus y los tranvías, aplaudía también al diestro y le saludaban con los pañuelos.
Todo este lujo de homenajes populares a un torero, sabía a cosa nueva e inusitada allá por los años grandes de Frascuelo. 
F. Bleu. Antes y después del Guerra. Selecciones Austral. Madrid 1983, pag 154

Muletazo de Frascuelo a favor de querencia
Tomada de La razón incorpórea

martes, 1 de abril de 2014

PASEOS POR EL MADRID TAURINO II. EL TEATRO ESPAÑOL

El único teatro actual en Madrid cuya ubicación en la Calle del Príncipe 25, en la misma Plaza de Santa Ana, cabecera del Madrid turístico, coincide exactamente con la que tuvo como antiguo corral de comedias, forma parte del Paseo Taurino puesto que en él se estrenó el 12 de octubre de 1933, el musical “Las calles de Cádiz”. El libreto era de Ignacio Sánchez Mejías, gran torero, mecenas, escritor de teatro y hombre inquieto que protagonizó el gran acercamiento del mundo de los toros con los intelectuales de la llamada “generación del 27”, probablemente la generación intelectual más brillante de la historia de España, las canciones eran arregladas por Federico García Lorca sobre canciones populares, la música era de Manuel de Falla, los decorados de Francisco Ontañón y la coreografía de Encarnación López “La Argentinita”, la excelente bailarina y gran amor del torero.

Tomada de Callejón del Duende

El Teatro Español, propiedad del Ayuntamiento de Madrid tiene un uso ininterrumpido como teatro desde 1582, en que las Cofradías de la Sagrada Pasión y de Nuestra Señora de la Soledad, compran un corral en la calle del Príncipe y en él levantan un Corral de Comedias, según permiso otorgado por Felipe II y el Consejo de Castilla de 1575. Siendo reedificado como teatro a la italiana por Sachetti y de nuevo por Ventura Rodríguez, posteriormente reformado por Villanueva y con dos reformas posteriores en 1894 y 1995 que le han dado su aspecto actual.

Fachada del Teatro Español

La muerte del torero debido a la cogida del toro Granadino, de la ganadería de Ricardo Ayala formada con el cruce de sementales del Conde de la Corte y vacas del Duque de Veragua, el 11 de agosto de 1934, en Manzanares y su posterior traslado y muerte en Madrid a consecuencia de la gangrena, fue inmortalizada por Federico García Lorca en su Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, quizá la mayor elegía escrita en castellano. 

Tomada de La voz de Galicia

Fue leída por primera vez en público, siete meses después de la muerte del torero por el propio García Lorca, en este mismo Teatro Español, el 12 de marzo de 1935 en un homenaje que la compañía de Margarita Xirgu le da al autor con motivo de la representación número cien de Yerma.

Edición facsímil del Manuscrito autógrafo
Tomada de Red de Bibliotecas