viernes, 26 de mayo de 2017

COMPOSTURA, CABEZA Y DECISIÓN

La revelación de esta feria se llama Ginés Marín. Metido en una rara corrida para San Isidro en la que El Juli no sólo quiere tener alguien por delante, sino que tampoco quiere competencia y se encartela con dos toreros noveles a los que confirma su alternativa. Para mayor rareza hace cambiar el orden habitual de la lidia en la que le corresponderían los toros tercero y cuarto y da las alternativas en dos tiempos para tener un toro entre medias. Según la información recogida por Rafael Cabrera, a lo largo del siglo XX en las raras pero conocidas alternativas de dos espadas en la misma corrida, el padrino siempre ha toreado los toros tercero y cuarto. Cuestiones administrativas que se cambian a capricho.
Con Álvaro Lorenzo

Con Ginés Marín
El Juli confirma a los dos toreros noveles en una corrida
en la que se ahorra la competencia y cambia el orden de lidia

Ginés Marín tiene compostura, tiene figura, tiene cabeza y tiene decisión. También mata mal, pero a todo se aprende o se tapa con la decisión. Organizó su faena al feo Barberillo-127 en tandas de tres pases y tres adornos. Con la  costumbre de torear con el pico y retrasando la pierna de salida, al tercer pase se queda muy fuera, pero ahí se cambia la muleta de mano y se queda colocado para darle otro pase, una trincherilla y un pase de pecho.

Ginés Marín muy centrado con Barberillo-127

Todo lo que tenía de feo el toro, que parece mentira que lo pasaran los veterinarios, lo tenía de nobleza en la embestida. La decisión de irse al toro en la primera serie sin probaturas, la cabeza para hacer la faena en un mismo terreno y saber cortarla con dos docenas de pases antes de que el toro se rajara, la figura que no descompone y luce vertical y volcarse tras las cercanías de la cruz del toro para meter el estoque desprendido, compusieron una faena que sumada a la novedad del torero, satisfizo al público y agradó a los aficionados.



 Cabeza y decisión de Ginés Marín

El Juli, quien era el factótum de la corrida, mostró su capacidad y sus limitaciones. Desentendido del orden en la plaza durante la lidia de sus toros, que camparon a sus anchas por el ruedo y se picaron donde tuvieron a bien, los metió rápidamente en el canasto sin vacilaciones y ahí se acabó la cosa. Es importante hacerse con los toros, fundamental diría yo, pero no deja de ser instrumental. Hay que dominar a los toros para torearlos con belleza y la belleza no sólo no apareció sino que ni siquiera fue convocada.
El Juli sometiendo a Castañuela-91

El julipié clásico, tapando la cara del toro 
y metiendo la espada una vez pasados los pitones

Dominando a Cornetillo-177

La belleza no fue convocada tras el dominio

Para poner interés a una lidia que no se culmina con la belleza tras el dominio, el toro tiene que tener mucha más agresividad que los mansos de la reata de los músicos de Alcurrucén, que, casualidad sin duda, iban juntos y cayeron en su lote. Cuestiones administrativas.
Álvaro Lorenzo mata con clasicismo


Álvaro Lorenzo pasó de puntillas y dejó dos buenas estocadas a sus toros.

Fotografías de Andrew Moore
Publicado en Opinión y Toros con fotografía de Muriel Feiner

jueves, 25 de mayo de 2017

¡NO ES ESTO, NO ES ESTO!

Nuñez del Cuvillo ha enviado, posiblemente, la mejor corrida que ha lidiado su hierro en Las Ventas en los pasados 10 años. Alejandro Talavante ha demostrado estar en figura del toreo, al que ningún toro le descompone. Roca Rey ha enseñado su capacidad de asumir riesgos estáticos delante del toro y Juan Bautista ha dictado una clase de toreo de salón de alta escuela. Con todo ello junto, la corrida ha sido un compendio de lo que no debe ser una corrida de toros. 


 Talavante sorteó el mejor lote

Si la corrida de toros es riesgo, la escasa fuerza de los toros no presagiaba ningún peligro. Si es casta brava, los toros no eran de pelear, acudían al caballo a dejarse pegar una primera vara de, en general escasa fuerza, para acudir cansinamente al caballo por segunda vez para que les simularan un picotazo.

El codicioso Nenito-63 corneó a Talavante 

Si es técnica, Talavante, el protagonista de la jornada, no supo quitar el molesto cabeceo del final del pase de su primer toro, ni supo dominar a su segundo que se ceñía hacía el torero buscando entregar un triunfo de época a su matador, que se resolvió en una cornada de inciertas consecuencias para el futuro inmediato.

El valor estático de Roca Rey

Si es valor, se espera que no sea un valor estático como el de Roca Rey, llamado a ocupar un papel preeminente en el toreo, sino que domine el movimiento del toro, no que lo deje pasar cerca de su cuerpo con pases sin dominio.

Toreo de salón de alta escuela
de Juan Bautista

Si es arte, se necesita que la conjunción de los pases esté en consonancia con el movimiento del toro y no se quede en un experimento de salón en el que el toro pasa por fuera de los engaños sin que haya embroque, como en la académica lección de Juan Bautista.
 Tobillita-76 bello ejemplar de Nuñez del Cuvillo


La corrida de toros necesita, para mantener su difícil hueco en el siglo XXI, unas dosis de arte, valor y técnica del torero, y espectáculo de la lidia, sustentadas en un toro de mayor poder y un toreo de mayor compromiso.

Fotografías de Andrew Moore
Publicado en Opinión y Toros

viernes, 19 de mayo de 2017

ESPERANZAS DESGASTADAS

Demoledora ha sido la primera semana de San Isidro. Con esa mezcla de esperanza y escepticismo con la que acudimos a la plaza hemos bandeado unas corridas absurdas que han ido dando al traste con algunas de las esperanzas previas a la feria.
Curro Díaz, elegante, 
no ha prodigado sus detalles de gusto 

Curro Díaz y David Mora han sido los últimos en pasar. Curro con un lote infumable pasó de puntillas, como pasó el día de Montalvo, con un toro muy interesante. Curro es un torero a quién sin necesidad de una faena completa, puede deleitar con sus detalles, que ni siquiera ha prodigado.


David Mora con Helénico-3

David Mora tuvo más claridad de ideas que de ejecución. Se salió muy bien a los medios con el último de la tarde, cinqueño, alto y desgarbado pero bravo y le metió en la muleta en una faena que tuvo falta de continuidad y ausencia de pases rotundos, quizá un gran derechazo que señalaba Rafael Cabrera a la salida, engarzado en unas series desiguales. El espadazo con el que lo mató, quedándose en la cara, fue el colofón de una tarea que brilló por la calidad de David Mora y la bravura del toro sin que llegaran a engarzarse ambas en una gran faena.


Angel Otero volvió a brillar con las banderillas.
Llega al toro, saca las banderillas de abajo, cuadra y clava

A su primero, un novillo bien rematado con pitones de toro, que digo yo que si hay que fijarse tanto en el encaste para ver el trapío de los toros, cualquiera podía ver que era chico para su encaste y si hay que aceptar toros chicos de encastes que dan toros de pequeño tamaño, también habrá que rechazar toros chicos de encastes que los dan grandes. Pero en fin, David Mora le hizo una faena a menos, conforme se fue apagando el animal, rematada con otro espadazo trasero sin darle salida al toro. Flojo resultado que mejora al día de El Pilar pero insuficiente para las esperanzas depositadas en un torero de su calidad.

David Mora con Lustroso-10, 
con hechuras de novillo y pitones de toro


Así que esta semana con seis corridas de encaste domecq, algunas bien distinguidas, ha dejado un escaso saldo de buenos toros para la muleta. Uno de El Ventorrillo, otro de Montalvo, uno de Fuente Ymbro y otro de Parladé, sólo la mitad de ellos bravos. A la postre la corrida más interesante fue La Quinta, con un Javier Jiménez resuelto. Mientras que Curro Díaz, Garrido y Román han acabado su participación en la feria sin ganar cartel ante un público arisco, radicalizado en el elogio y la crítica, y que deja pasar un festival de malas estocadas, varas traseras, lidias desordenadas, mientras grita su decepción al aire sin señalar ni un culpable, ni un remedio y se entretiene en pedir y protestar orejas que las presidencias otorgan y deniegan sin criterio ni sentido.

Fotografías de Andrew Moore
Publicado en Opinión y toros

jueves, 18 de mayo de 2017

UNA SOLUCIÓN INTELIGENTE

El Fandi, inefable matador de toros que lleva 18 temporadas de alternativa, muchas de ellas liderando el escalafón de cantidad de corridas toreadas, se encontró con una interpretación rigurosa del presidente de la corrida que no le permitió poner un cuarto par de banderillas tras fallar en la colocación del anterior. Desagravio habitual de los matadores banderilleros, en esta ocasión se encontró con una interpretación restrictiva del artículo 76 del reglamento que dice que “se procederá a banderillear a la res poniéndole no menos de dos, ni más de tres pares de banderillas”.

David Fandila "El Fandi" y sus banderillas con las que
ha liderado el escalafón de matadores los últimos 13 años.
8 de ellos con el nº 1 y 5 con el nº 2

Sin necesidad de hacer la reflexión habitual de que si fueran tan rectos en la interpretación del reglamento vigente otro gallo nos cantaría, El Fandi optó por poner dos pares de banderillas juntos en su última entrada en el toro siguiente. Obligó al presidente a saltarse el reglamento que tan justicieramente había interpretado y se salió con la suya que no pudo hacer en el toro anterior. Un par al violín seguido de otro al cuarteo, fue su interpretación. Y hasta ahí llegó el interés de la corrida.

Javier Ambel y Curro Javier
de la cuadrilla de Miguel Angel Perera


Los toros de Fuente Ymbro, que tan buenas sensaciones habían dejado de novillos en la inauguración de la temporada fueron el compendio habitual de mansedumbre y sosería defensiva habitual, salvándose por sus ganas de embestir a la muleta el referido cuarto de los cuatro pares de banderillas de El Fandi. Repetidor y noble, el toro seguía la muleta de El Fandi con un entusiasmo digno de mejor causa, es decir de mejor toreo. Pero El Fandi no está para esos trotes y su faena de muleta fue un compendio de lo peor del toreo contemporáneo.

Hortelano-96 que dio dos vueltas completas,
 siguiendo la muleta de El Fandi al inicio de la faena de muleta


Lástima grande porque en otras manos habría sido mejor para los espectadores y para el propio Fandi. El torero habría montado su espectáculo, que, no hay que olvidar que es vistoso, y el toro habría caído en otras manos que, tal vez le hubieran hecho más justicia a sus calidades. Quizá en manos del severo Perera, con su verticalidad impostada y su gran cuadrilla o del novel Garrido, que algo tendrá que demostrar antes de que se le agote el crédito de la novedad, para mantener el cual, no sé si es suficiente con una faena como la de su primer toro con el que se arrimó en la corta distancia por el pitón izquierdo para sacarle medios muletazos con el pico, de cierta exposición y mando, pero que no pasan de hacer una faena estimable.


José Garrido con Tremendo-132

Fotografías de Andrew Moore
Publicado en Opinión y Toros con foto de Muriel Feiner


martes, 16 de mayo de 2017

UN GOTERÓN DE DIANO

Diano fue un semental de Ibarra, con el que se inició la transformación de la ganadería de D. Vicente Martínez, de toros jijones de Colmenar Viejo, en una ganadería más moderna y acorde con los tiempos de predominio del toreo de muleta.
Escandaloso-97 aprieta en el caballo 
con el rabo levantado
José Gómez Ortega "Gallito" limpia con su pañuelo
la salivilla que ha echado en la cara de Barrabás,
berrendo de la ganadería de D. Vicente Martínez,
el 3 de julio de 1914

Cuentan que tras la cruza, en dicha ganadería se daban los berrendos aparejados, que se llegaron a denominar berrendos Martínez. La mezcla de los viejos jijones con los modernos vistahermosas de la línea que daría origen a los santacolomas, parece que ha tenido una continuidad, casi cien años después, en el toro Escandaloso-97, berrendo sin ser aparejado, acapachado de cuerna y fino de hocico, características de los viejos ibarras, aunque con más pecho y hondura como corresponde a los domecq.
Pablo Antonio Saugar "Pirri"
lidiando a Escandaloso-97 por el pitón izquierdo

Todo esto para decir, que Escandaloso-97 fue un toro bravo, el único del envío de la ganadería de Montalvo, heredera de la de D. Vicente Martínez, que apretó en varas metiendo los riñones con mucha casta y llegó a la muleta con fuerza suficiente para una gran faena. Curro Díaz que no se acopló en su célebre primera serie, abundante en pases cambiados, que tantos éxitos le ha dado en otras ocasiones, intentó torear por el pitón izquierdo del toro, el bueno, sin llegar a apretarse, mandar, ni conducir con donaire la embestida.
Curro Díaz no consiguió mandar al toro

El resto de la corrida se perdió entre toros mansos, de mejor presentación que hechos, dudas de los matadores, espadazos que rozaban lo punible, desde el bajonazo de juzgado de guardia a la atravesada inmisericorde que no cabía en la anatomía del toro y pocas alegrías en los tendidos.
Elegante pase del desprecio, marca de la casa


Ni siquiera la banda se atrevió a abrir el paseíllo del día del patrón con “Por la calle de Alcalá”, (Los nardos), que dejó para después del sexto toro, cuando la gente aburrida abandonaba los tendidos pensando en acabar cuanto antes. Definitivamente San Isidro es un santo más de bueyes que de toros bravos.

Fotografías de Andrew Moore
Publicado en Opinión y Toros con foto de Muriel Feiner

sábado, 13 de mayo de 2017

LA BOTA DE VINO DE PLÁSTICO

Morenito de Aranda recibió al inicio de su vuelta al ruedo tras la faena al precioso Cetrero-26, el homenaje de un espectador que le arrojó al ruedo, una bota de vino de plástico.

Cetrero-26, cinqueño,
burraco, gargantillo, capirote, botinero
Cetrero-26 en Robledo de los Osillos


Magro obsequio, lejos de los sombreros y puros que le arrojaban a Rafael El Gallo, muy distinto también de las mostrencas prendas de ropa como jerseys y chaquetas que han venido a sustituir en tantos casos a los chales y mantillas ofrecidos a los toreros. Hortera reconocimiento a una faena de muleta de mejor intención que realidad.


Morenito de Aranda dando distancia y ciñéndose con la derecha

Tres series por la derecha, iniciadas en la distancia en las que el toro venía galopando al primer pase, para quedarse luego cerrado junto al torero que no conseguía dominar la embestida y alargar los pases aunque dos series las rematara con unos espléndidos pases de pecho. No demostró mayor dominio por el pitón izquierdo colocado ya en las cercanías del toro, aunque en todo momento Morenito se gustó, se colocó con pinturería delante del toro, le ganó la posición en la rectitud de los pitones y luego no consiguió mandar en la suave embestida del espectacular toro de capa salpicada, o más bien carbonero.


Morenito de Aranda torero de calidad en sus gestos


Quizá la menestral bota de plástico, recipiente ayuno de belleza, falto de categoría, sucedáneo de las recias botas de cuero y alejado de la cristalería fina, era la metáfora adecuada de una faena de escasa enjundia, buena intención y una composición que, aunque realzada por la calidad gestual del matador, no consiguió alcanzar el nivel que parecía adecuado a las nobles condiciones del toro.

Fotografías de Andrew Moore
Publicado en Opinión y Toros con foto de Muriel Feiner